Tropas del Gaula Militar Cundinamarca capturaron en flagrancia a un hombre de 20 años señalado de extorsionar a una menor de edad mediante amenazas relacionadas con la divulgación de fotografías íntimas. El procedimiento se realizó en Chiquinquirá, Boyacá, en coordinación con el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación. La operación se desarrolló en el marco del Plan de Campaña Ayacucho Plus y de las acciones de la Décima Tercera Brigada contra la extorsión y el secuestro.
De acuerdo con la información entregada por las autoridades, el señalado presuntamente exigía $250.000 a cambio de no divulgar imágenes íntimas de la adolescente. La investigación también apunta a que habría condicionado la situación a que la víctima accediera a sus pretensiones sexuales. Según el reporte oficial, ante la negativa de la menor, el hombre presuntamente la agredió sexualmente. Los hechos investigados habrían generado graves afectaciones psicológicas en la víctima, quien habría llegado a intentar quitarse la vida.
El caso llegó a conocimiento de las autoridades a partir de la denuncia presentada por el padre de la adolescente, residente en un municipio de Cundinamarca. A partir de esa información, los organismos investigadores adelantaron las labores necesarias para establecer las circunstancias de los hechos y coordinar el procedimiento. La denuncia permitió activar la intervención institucional frente a las presuntas amenazas y exigencias económicas, en un caso que involucra la protección de una menor de edad y posibles conductas de violencia sexual.
Como parte de las acciones investigativas, las autoridades coordinaron una entrega controlada que culminó con la captura en flagrancia del señalado en Chiquinquirá. El operativo fue ejecutado por el Gaula Militar Cundinamarca con el acompañamiento del CTI de la Fiscalía. La actuación se enmarca en las estrategias dirigidas a enfrentar delitos que afectan la libertad y la seguridad de las personas, especialmente cuando las amenazas se utilizan para obtener dinero o imponer exigencias de carácter sexual a las víctimas.
La modalidad conocida como sexting aparece en este caso vinculada, según la investigación, a la amenaza de divulgar fotografías íntimas para presionar a la adolescente. Este tipo de situaciones puede implicar graves riesgos para la privacidad y la integridad emocional de las víctimas, particularmente cuando existen intimidaciones o exigencias no consentidas. Las autoridades no entregaron detalles adicionales sobre el origen de las imágenes ni sobre los medios utilizados para las presuntas amenazas. Esos aspectos deberán establecerse dentro del proceso correspondiente.
El Ejército Nacional señaló que la operación hace parte de la ofensiva de la Décima Tercera Brigada contra la extorsión y el secuestro, así como de las acciones adelantadas bajo el Plan de Campaña Ayacucho Plus. La institución reiteró que la protección de la población civil, con especial atención a niños, niñas y adolescentes, constituye una prioridad. El caso también evidencia la importancia de que las familias comuniquen oportunamente cualquier situación de amenaza, intimidación o exigencia ilegal que afecte a menores de edad.
La institución militar invitó a la ciudadanía a denunciar posibles casos de extorsión o secuestro a través de la línea gratuita nacional 147 del Gaula Militar. Este canal permite poner en conocimiento de las autoridades situaciones que requieren atención y activar las actuaciones correspondientes. En casos que involucren amenazas con contenido íntimo, violencia sexual o afectaciones emocionales graves, resulta fundamental buscar apoyo institucional y protección para la víctima, evitando la difusión de imágenes o información que pueda exponerla nuevamente a situaciones de vulnerabilidad.
Con la captura en flagrancia del hombre de 20 años, las autoridades avanzan en las actuaciones relacionadas con los hechos denunciados, mientras el proceso deberá determinar las responsabilidades correspondientes. La información oficial mantiene los señalamientos en el ámbito de la investigación y no equivale a una condena judicial. El Ejército reiteró su llamado a denunciar y recordó el mensaje de la campaña contra la extorsión: “¡Yo no pago, yo denuncio!”, como invitación a acudir a las autoridades en lugar de ceder ante las amenazas.

