Bruce Mac Master renuncia a la presidencia de la ANDI en medio de tensión con el Gobierno

 

Bruce Mac Master renunció este 1 de octubre a la presidencia de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, ANDI, después de más de 13 años al frente del principal gremio empresarial del país. La decisión fue comunicada a la Junta de Dirección General mediante una carta en la que explicó que las circunstancias de las últimas semanas hicieron cada vez más complejo el funcionamiento de la organización y terminaron afectando su capacidad de actuar con autonomía e independencia. 

Mac Master llegó a la presidencia de la ANDI en noviembre de 2013 y durante su administración atravesó escenarios económicos, políticos y sociales de alta complejidad, incluida la pandemia, conflictos institucionales y diferentes discusiones sobre el rumbo económico del país. En su carta de renuncia sostuvo que su decisión no obedecía al cansancio ni al abandono de sus convicciones, sino a la necesidad de proteger a la institución, sus afiliados y colaboradores frente a circunstancias externas que, según explicó, estaban afectando su funcionamiento. 

El desenlace se produce después de varias semanas de tensión con el Gobierno de Abelardo De La Espriella. La relación había alcanzado un punto crítico luego de que se conocieran versiones sobre un veto informal que impedía a ministros reunirse con Mac Master. La situación generó preocupación dentro del empresariado porque la ANDI necesita interlocución permanente con el Ejecutivo para discutir políticas económicas, regulación, inversión, empleo y condiciones para la actividad productiva. La Silla Vacía confirmó la existencia de ese veto gubernamental. 

La crisis también tuvo una dimensión interna. Coca-Cola Bebidas de Colombia e Indega decidieron retirarse de la Cámara de la Industria de Bebidas de la ANDI, aunque permanecieron afiliadas al gremio, mientras Incauca, Ingenio Providencia y Sucroal anunciaron su retiro de la organización. Estos movimientos fueron interpretados como una señal del creciente malestar empresarial en medio de la dificultad para mantener interlocución con el Gobierno. La situación aumentó la presión sobre Mac Master y convirtió su permanencia en uno de los principales debates del sector privado. 

El conflicto no comenzó, sin embargo, con la administración de De La Espriella. Durante el Gobierno de Gustavo Petro, Mac Master mantuvo fuertes diferencias con varias de las reformas impulsadas desde la Casa de Nariño y defendió públicamente posiciones empresariales frente a asuntos tributarios, laborales, pensionales y de salud. Esa postura convirtió a la ANDI en una de las voces gremiales más visibles frente a las decisiones económicas del anterior Gobierno y consolidó a Mac Master como un interlocutor empresarial de fuerte presencia pública.

Con el cambio de Gobierno, inicialmente hubo señales de una relación diferente. La ANDI manifestó su disposición a trabajar conjuntamente con la nueva administración y, en septiembre, su junta directiva eligió a Rodolfo Castillo como presidente y a Rosario Gómez como vicepresidenta para el periodo 2026-2027. El gremio reiteró entonces su intención de fortalecer el diálogo con el Ejecutivo. Sin embargo, la tensión alrededor de Mac Master no desapareció y terminó agravándose hasta desembocar en su renuncia. 

En su carta, Mac Master afirmó que la ANDI y su junta directiva intentaron abrir espacios de diálogo y encontrar una salida que permitiera preservar la interlocución institucional, pero señaló que esos esfuerzos no tuvieron éxito. También sostuvo que el país necesita instituciones fuertes, pesos y contrapesos, libertades y organizaciones gremiales capaces de actuar sin presiones. Su decisión, explicó, busca evitar que el conflicto termine afectando a los afiliados, al equipo de trabajo y a la capacidad de representación de la asociación. 

La renuncia cierra así una etapa de más de 13 años de Mac Master al frente de la ANDI y abre una nueva discusión sobre quién asumirá la conducción del gremio y cómo reconstruirá la relación con el Gobierno. El propio dirigente expresó su expectativa de que su salida permita recuperar el trabajo conjunto entre el Ejecutivo y el empresariado. El episodio deja, además, sobre la mesa un debate mayor: hasta dónde puede llegar la presión política sobre los gremios privados sin comprometer su autonomía institucional. 

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