Las elecciones presidenciales de Brasil terminaron este 4 de octubre sin un ganador en primera vuelta y dejaron definida una segunda jornada entre el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT). Bolsonaro obtuvo alrededor de 55,8 millones de votos, mientras Lula alcanzó cerca de 53,2 millones. Ninguno superó el 50 % de los votos válidos exigido para evitar el balotaje.
La segunda vuelta quedó programada para el domingo 25 de octubre, de acuerdo con el calendario oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE). La votación presidencial se realizará nuevamente mediante sufragio directo y secreto y enfrentará exclusivamente a los 2 candidatos que obtuvieron las mayores votaciones en la primera jornada. El resultado de esta nueva elección determinará quién asumirá la Presidencia de Brasil el 5 de enero de 2027.
El resultado modifica el escenario previsto durante buena parte de la campaña. Las encuestas publicadas antes de la votación mostraban una competencia estrecha entre Lula y Flávio Bolsonaro, aunque con diferencias según el instituto y el momento de medición. Reuters reportó que varios sondeos ubicaban a Lula ligeramente por delante antes de la primera vuelta, mientras que el resultado terminó mostrando a Bolsonaro por encima en la votación. La elección convirtió las proyecciones previas en un nuevo escenario de campaña.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador por Río de Janeiro e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Su campaña estuvo marcada por propuestas relacionadas con seguridad, combate al crimen y una orientación económica favorable al sector empresarial. También ha defendido una relación más estrecha con Estados Unidos y con Donald Trump. Su candidatura representa la continuidad electoral del espacio político construido por su padre, quien cumple una condena de 27 años después de haber sido declarado culpable por delitos relacionados con el intento de golpe de Estado posterior a las elecciones de 2022.
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo. Su campaña ha defendido las políticas sociales desarrolladas durante su actual administración y ha colocado entre sus principales asuntos la reducción de la pobreza, el empleo, la protección de la Amazonía y la soberanía brasileña. En política exterior, Lula ha mantenido una posición crítica frente a la presión ejercida por Estados Unidos, mientras que la relación con Washington se convirtió en uno de los asuntos internacionales presentes durante la campaña.
La economía será uno de los asuntos centrales de la segunda vuelta. Reuters señaló que el costo de vida y el nivel de endeudamiento público estuvieron entre las principales preocupaciones durante la campaña. Datos difundidos durante la jornada electoral situaron la deuda bruta del Gobierno General por encima del 82 % del PIB en 2026. Al mismo tiempo, existen evaluaciones diferentes sobre el desempeño económico de los gobiernos de Lula y Jair Bolsonaro, por lo que los resultados económicos serán parte del debate entre ambas candidaturas durante las próximas semanas.
La seguridad también ocupará un lugar relevante en el balotaje. El debate electoral estuvo atravesado por las propuestas frente al crimen organizado y la violencia, con Flávio Bolsonaro defendiendo medidas de mayor rigor y Lula planteando enfoques relacionados con prevención, políticas sociales y reformas institucionales. El asunto adquiere especial importancia después de una operación policial de gran impacto en Río de Janeiro y en un contexto en el que las políticas de seguridad se convirtieron en uno de los principales temas de discusión electoral.
Brasil llega así a una segunda vuelta marcada por una competencia entre 2 proyectos políticos con diferencias en economía, seguridad, política social y relaciones internacionales. El país cuenta con más de 158 millones de electores habilitados para las elecciones generales de 2026 y también votó por gobernadores, senadores y diputados durante la primera jornada. Ahora la disputa presidencial se concentrará en Flávio Bolsonaro y Lula da Silva, quienes tendrán hasta el 25 de octubre para presentar sus propuestas y buscar el respaldo de los electores que no votaron por ninguno de los 2 en primera vuelta.
