Bogotá debatió el futuro de sus calles en el II Congreso de la Bogotaneidad

 

Bogotá reunió a representantes del Distrito, universidades, organismos internacionales y organizaciones sociales en el II Congreso de la Bogotaneidad, realizado el 28 y 29 de octubre en la Pontificia Universidad Javeriana. Bajo la premisa «Bogotá: Mi Ciudad, Mi Casa», el encuentro abrió un espacio de reflexión sobre el uso, disfrute y cuidado del espacio público, la convivencia y la participación ciudadana. La iniciativa buscó promover nuevas formas de relacionamiento con la capital y fortalecer el sentido de pertenencia.

Durante la primera jornada, las conversaciones se concentraron en las condiciones necesarias para que calles, parques y plazas sean espacios seguros, accesibles e incluyentes. Lina Lozada, subsecretaria para la Gobernabilidad y Garantía de Derechos, señaló que muchos problemas de convivencia surgen porque las personas no sienten a Bogotá como propia. El encuentro planteó que la transformación urbana no depende únicamente de las decisiones institucionales, sino también de los comportamientos cotidianos y la responsabilidad de quienes habitan la ciudad.

El primer panel, «¿Cómo es un espacio público que disfruto habitar?», reunió a representantes de ONU-Hábitat, el Laboratorio de Innovación del Gobierno de Chile y la Universidad del Rosario, junto con funcionarios del Distrito. Allí se abordaron asuntos como la experiencia ciudadana, la pertenencia, la inclusión y el diseño de entornos que respondan a las necesidades de las comunidades. También se destacó la importancia de incorporar las perspectivas de quienes utilizan estos espacios para identificar problemas y construir soluciones cercanas a las realidades barriales.

La programación también puso sobre la mesa la prevención del acoso sexual callejero y las nuevas masculinidades. En este espacio participaron Lina Lozada León, Natalia Giraldo, cofundadora de No Me Calle, y Román Alexis Montoya, especialista en masculinidades de Hombres de Otros Cuentos. La conversación abordó los comportamientos que restringen la libertad de las personas, especialmente de las mujeres, y la necesidad de transformar prácticas que afectan la seguridad y tranquilidad en calles, plazas y otros escenarios urbanos.

Otro de los debates examinó qué se necesita para que el espacio público funcione y sea apropiado por la ciudadanía. Representantes de la Defensoría del Espacio Público, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, ProBogotá y la Cooperación Alemana GIZ analizaron el papel del diseño, la cultura, el ambiente y la corresponsabilidad. La discusión destacó que construir infraestructura no es suficiente: también se requieren compromisos ciudadanos e institucionales para garantizar su uso, conservación y aprovechamiento colectivo.

La segunda jornada amplió la discusión hacia el derecho a la ciudad, la ruralidad, la sostenibilidad y el cuidado de los bienes comunes. Según la agenda del Congreso, participaron representantes de la Universidad Externado, el PNUD, la Universidad El Bosque, el IDPAC, comunidades de Sumapaz y organizaciones vinculadas con la gestión de residuos. También se contemplaron espacios sobre memoria urbana, patrimonio, asociatividad y apropiación cultural, con el propósito de reconocer las distintas experiencias que construyen identidad en Bogotá.

La Plazoleta Julio Carrizosa funcionó como escenario de actividades participativas y experiencias ciudadanas, con propuestas de las alcaldías locales de Bosa, Barrios Unidos, Teusaquillo y Puente Aranda. Allí se desarrollaron dinámicas relacionadas con convivencia, comportamientos ciudadanos, reconocimiento de los territorios y prevención del acoso callejero. Además, el Rincón de la Bogotaneidad abrió un espacio de diálogo para que los asistentes compartieran sus percepciones sobre la ciudad y reflexionaran acerca de aquello que fortalece los vínculos entre sus habitantes.

El Congreso dejó sobre la mesa un desafío que trasciende las intervenciones urbanísticas: construir una ciudad en la que sus habitantes se reconozcan como corresponsables de los espacios compartidos. La Secretaría Distrital de Gobierno destacó la importancia del diálogo, el respeto por la diversidad y la participación como elementos para fortalecer la convivencia. La Bogotaneidad, entendida como sentido de pertenencia y compromiso colectivo, plantea que Bogotá también se transforma mediante las decisiones cotidianas de quienes la habitan. 

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