Bogotá conmemora 6 años de la puesta en marcha de su primera Manzana del Cuidado, inaugurada el 27 de octubre de 2020 en Manitas, localidad de Ciudad Bolívar. Desde entonces, el modelo se ha extendido por la capital hasta alcanzar 27 espacios en operación, con servicios gratuitos dirigidos a mujeres cuidadoras, personas que requieren cuidado y sus familias. La iniciativa busca reconocer, reducir y redistribuir el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, históricamente asumido principalmente por las mujeres.
La construcción de este sistema tiene antecedentes en décadas de organización e incidencia de los movimientos de mujeres. En 2003, sus organizaciones participaron en la elaboración del Plan de Igualdad de Oportunidades para la Equidad de Género; en 2007 se creó el Consejo Consultivo de Mujeres y, en 2010, Bogotá adoptó su Política Pública de Mujeres y Equidad de Género. Ese mismo año, la Ley 1413 reconoció en Colombia el aporte económico del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado.
En 2011, alrededor de 700 mujeres impulsaron compromisos de las candidaturas a la Alcaldía para crear una entidad dedicada a garantizar sus derechos. Esta movilización contribuyó a la creación de la Secretaría Distrital de la Mujer en 2012. Posteriormente, en 2019, el Consejo Consultivo de Mujeres incorporó el cuidado en el debate electoral y promovió compromisos para establecer un sistema distrital. La propuesta quedó incluida en el Plan Distrital de Desarrollo 2020-2024 y comenzó a materializarse con la primera Manzana en Ciudad Bolívar.
La expansión continuó en 2021, cuando el Plan de Ordenamiento Territorial incorporó la proyección de 45 Manzanas del Cuidado para 2035. En 2023, mediante el Acuerdo Distrital 893, Bogotá institucionalizó el Sistema Distrital de Cuidado, estableciendo un marco para garantizar su continuidad. La trayectoria refleja cómo las demandas sociales se transformaron en una política pública con presencia territorial, articulación institucional y servicios dirigidos a quienes realizan labores de cuidado y a las personas que necesitan apoyo.
Actualmente, el sistema ofrece servicios de formación, generación de ingresos, respiro, cuidado y apoyo, además de actividades de transformación cultural. Su cobertura funciona mediante 27 Manzanas del Cuidado, 2 Buses del Cuidado, asistencia personal, unidades operativas y estrategias comunitarias e itinerantes. Esta estructura busca acercar los servicios a diferentes sectores urbanos y rurales, facilitar el acceso de las familias y generar alternativas para que las personas cuidadoras dispongan de tiempo para estudiar, trabajar, descansar o desarrollar proyectos propios.
De acuerdo con los datos de InfoCuidado, entre el 1 de noviembre de 2020 y el 30 de junio de 2026, el Sistema Distrital de Cuidado benefició a 1.082.670 personas únicas y registró 9.049.250 atenciones. De estas, 3.969.762 correspondieron a las Manzanas del Cuidado; 39.304, a los Buses del Cuidado; 99.709, a asistencia personal, y 4.940.475, a las unidades operativas. El registro de personas únicas evita contabilizar varias veces a quienes utilizaron diferentes modalidades del sistema.
Otro indicador destacado corresponde a las cerca de 21.210.000 horas de trabajo de cuidado no remunerado liberadas durante el mismo periodo. La medición se calcula a partir de los tiempos de prestación de determinados servicios y permite dimensionar el aporte de la oferta pública a la reducción de las cargas que enfrentan las personas cuidadoras. La disponibilidad de tiempo propio constituye uno de los objetivos centrales del modelo, pues abre posibilidades para acceder a formación, oportunidades económicas, descanso y participación en otros espacios de la vida social.
La Secretaría Distrital de la Mujer señala que la experiencia de Bogotá también ha despertado el interés de otras ciudades que buscan desarrollar políticas para reconocer y redistribuir el cuidado. A 6 años de su primera apertura, las Manzanas representan una transformación en la manera de entender estas labores: ya no como una responsabilidad exclusivamente familiar o femenina, sino como un trabajo que requiere corresponsabilidad del Estado, las comunidades y el sector privado. Su continuidad dependerá de mantener y fortalecer los servicios en los territorios.

