El incendio forestal que afecta a Villa de Leyva, Boyacá, registró avances parciales durante la jornada del domingo, aunque las autoridades mantienen desplegado el dispositivo de emergencia. El ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, informó distintos balances de la operación y señaló que las condiciones meteorológicas permitieron reducir temporalmente la velocidad de las llamas. La Dirección Nacional de Bomberos mantuvo personal en tierra y apoyo aéreo para contener los focos activos, proteger zonas habitadas y evitar una mayor propagación del fuego.
Durante la mañana, Lara reportó que 220 personas combatían el incendio en tierra y que la cifra podía aumentar hasta 350. También confirmó la llegada del helicóptero contratado por la Gobernación de Boyacá y anunció la incorporación de una aeronave de la Fuerza Aérea. Según el funcionario, ambas realizarían circuitos cada 15 minutos. El capitán Germán Andrés Miranda, director nacional de Bomberos, permanecía en el terreno coordinando la operación y evaluando la evolución de los diferentes frentes.
En el reporte del mediodía, el ministro indicó que el incendio se encontraba estable y que habían sido eliminados los focos considerados más peligrosos. Los equipos de emergencia continuaban trabajando simultáneamente en varios flancos, mientras unidades de bomberos protegían el hotel El Duruelo con máquinas. Para la operación aérea se mantenían cuatro helicópteros: dos de la Gobernación de Boyacá, uno de la Fuerza Aérea y otro de la Aviación del Ejército, según el balance entregado por Lara.
La emergencia también obligó a adoptar medidas de protección para establecimientos turísticos cercanos a las zonas afectadas. El hotel El Duruelo fue protegido con vehículos de bomberos, mientras los huéspedes del hotel Arcoíris fueron evacuados ante la proximidad de las llamas. Posteriormente, Lara informó que las cabañas del establecimiento lograron salvarse del fuego gracias a las labores de los organismos de socorro y las descargas realizadas desde las aeronaves. No se reportaban personas fallecidas ni heridas, de acuerdo con ese balance.
En horas de la noche, Lara informó que había conversado con el alcalde de Villa de Leyva y con el director nacional de Bomberos para revisar técnicamente el comportamiento del incendio. El Puesto de Mando Unificado reconfirmó un control del 50% del fuego, teniendo en cuenta la sectorización del cerro, la ubicación de la cabeza del incendio y variables como temperatura, humedad y viento. La evaluación permitió definir las acciones para continuar la operación durante la noche.
Como parte del relevo nocturno, los Bomberos de Bogotá asumirían labores en Villa de Leyva, mientras los equipos que ya estaban desplegados continuaban atendiendo los sectores activos. El ministro señaló que el propósito era mantener la respuesta sin interrupciones y aprovechar las capacidades técnicas disponibles. La operación también conserva el respaldo de la Dirección Nacional de Bomberos, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y las autoridades territoriales, en coordinación con las entidades que permanecen en terreno.
Lara también confirmó que los vuelos de los cuatro helicópteros serían reanudados a las 6:30 a. m. del lunes, con el objetivo de retomar las descargas y apoyar las labores terrestres desde las primeras horas. El reporte oficial difundido durante la noche mantuvo como prioridad contener el fuego y proteger a las personas y establecimientos ubicados en las zonas de riesgo. Las autoridades continuaban evaluando las condiciones del terreno y del clima para ajustar la estrategia de intervención.”
La emergencia en Villa de Leyva permanece bajo seguimiento permanente de los organismos de socorro y las autoridades responsables de la respuesta. Los reportes entregados durante el domingo muestran una operación escalonada, con brigadas terrestres, apoyo de cuatro helicópteros y relevos especializados para sostener las labores durante la noche y la madrugada. Aunque el control alcanzaba el 50% según el balance nocturno, el incendio seguía requiriendo intervención activa y vigilancia ante posibles cambios en el viento, la humedad y la temperatura.
