Bogotá dio un nuevo paso en la transformación vial del sur de la ciudad con la habilitación transitoria de 2 de los 3 ramales del puente de Venecia, infraestructura integrada al Grupo 1 de la troncal de la avenida 68. La apertura, verificada por el alcalde Carlos Fernando Galán y el director del IDU, Orlando Molano, permitirá reorganizar los flujos vehiculares mientras continúan las obras del corredor y se prepara la habilitación completa de la estructura.
La medida comenzó a operar el 31 de agosto de 2026 y busca sacar parte del tráfico de las zonas internas de Venecia, aprovechando también los carriles paralelos habilitados en julio sobre la autopista Sur. Con la nueva configuración, los vehículos que se dirijan hacia la avenida 68 en sentido norte deberán utilizar el puente, debido a la eliminación del giro izquierdo a nivel en la carrera 68. La modificación pretende disminuir puntos de congestión y ordenar los desplazamientos.
El esquema provisional establece que los buses de TransMilenio podrán circular por el puente recto en ambos sentidos, mientras el tráfico mixto y los buses zonales del SITP utilizarán el puente central para desplazarse desde occidente hacia el norte. Esta distribución busca mejorar la conexión con la avenida 68 sin obligar a los vehículos a ingresar al barrio. La organización temporal permitirá mantener la movilidad mientras se completan las intervenciones pendientes en la infraestructura.
El proyecto registra avances significativos desde que la actual administración recibió el Grupo 1 en enero de 2024. En ese momento, el grupo presentaba cerca del 40 % de ejecución, mientras que actualmente se aproxima al 80 %. El propio puente de Venecia pasó de un avance del 12,94 % a 98,84 %, de acuerdo con el balance presentado durante la habilitación. La intervención comprende 2,8 kilómetros del corredor y constituye una de sus obras principales.
La estructura está conformada por 3 ramales de aproximadamente 330 metros cada uno, con una longitud total cercana a 1 kilómetro y un gálibo promedio que oscila entre 5,75 y 14,5 metros. Aunque 2 brazos ya están habilitados, todavía queda pendiente la apertura del ramal norte. Durante este semestre continuarán los trabajos en los aproches occidental y parte del aproche norte, correspondientes al carril izquierdo, antes de completar la configuración prevista para finales de 2026.
La operación proyectada para diciembre contempla una distribución específica de los movimientos. El puente recto tendrá 2 carriles para tráfico mixto en sentido occidente-oriente, mientras TransMilenio utilizará el deprimido en ambos sentidos. El puente curvo central dispondrá de un carril para el sistema y otro con sobreancho para vehículos mixtos hacia el norte. El tercer ramal tendrá una configuración similar para conectar el sentido norte-occidente una vez sea habilitado.
La infraestructura se complementa con los carriles paralelos al puente, que tienen 7 metros de ancho y una extensión de 550 metros. Estas vías, habilitadas en julio, continuarán funcionando para el tránsito mixto por la autopista Sur en sentido occidente-oriente. La combinación de los nuevos movimientos con estas conexiones permitirá distribuir mejor los flujos vehiculares y aprovechar la infraestructura disponible, mientras avanza la construcción de los carriles destinados a TransMilenio en el paso deprimido.
El entorno del puente también fue intervenido con una apuesta artística y de recuperación del espacio público. En el sector se realizaron 3.642 m² de murales inspirados en la fauna y flora de Bogotá y la Sabana, elaborados por 30 escritores de grafiti del colectivo Dmental Graffiti Pro. La intervención busca fortalecer la apropiación ciudadana del lugar y acompañar la transformación vial con un entorno renovado, en una obra que proyecta su funcionamiento integral para finales de 2026.
