El Plan Marshall para el Chocó avanza con una apuesta de conectividad que busca convertir la emergencia provocada por el terremoto en una oportunidad para impulsar obras estratégicas y abrir nuevas posibilidades de desarrollo. El componente liderado por el Gobierno nacional contempla intervenciones en cinco corredores viales y en el aeropuerto José Celestino Mutis de Bahía Solano. La iniciativa reúne capacidades públicas, territoriales y privadas alrededor de una inversión proyectada de $1 billón para infraestructura clave del departamento.
El paquete contempla $500.000 millones mediante Obras por Impuestos y otros $500.000 millones aportados por empresarios. La estrategia surgió después de la visita presidencial a Quibdó y de reuniones con representantes del sector productivo, las autoridades departamentales y equipos técnicos. El objetivo no se limita a reparar los daños ocasionados por el sismo, sino avanzar hacia una red de conectividad que facilite la movilidad, fortalezca las actividades económicas y mejore las condiciones para las comunidades del Chocó.
La hoja de ruta definida por el Ministerio de Transporte incluye la contratación de estudios y diseños que todavía hacen falta para varios proyectos. La Cámara Colombiana de la Infraestructura gestiona aportes entre sus afiliados para financiar estos trabajos, mientras el Instituto Nacional de Vías, Invías, acelera las obras que ya tiene contratadas en el departamento. La coordinación busca reducir los tiempos de estructuración y llevar los proyectos hacia etapas concretas de ejecución, con participación de diferentes sectores.
Uno de los puntos prioritarios es el corredor Quibdó–Ánimas–Nóvita. Invías acelerará las obras entre Quibdó y Ánimas, mientras los 24 kilómetros restantes, entre Ánimas y Nóvita, requieren una solución definitiva. Ese tramo departamental resultó gravemente afectado por el terremoto, con daños identificados en dos puentes, dos box culverts y cinco puntos de la vía. Aunque actualmente la maquinaria permite mantener el paso, las lluvias siguen dificultando la movilidad y aumentan la necesidad de una intervención permanente.
El plan también contempla los estudios y diseños para San José del Palmar–El Cairo, conexión con el norte del Valle del Cauca que presenta actualmente condiciones difíciles de tránsito, y para Istmina–Puerto Meluk, corredor considerado fundamental para mejorar la salida del Chocó hacia el mar. Estas intervenciones buscan atender problemas históricos de conectividad y generar mejores condiciones para el transporte de personas, productos y servicios entre municipios del departamento y otras regiones estratégicas del país.
Otro de los corredores priorizados es la vía hacia el Darién y Urabá, que ya cuenta con estudios y diseños y será proyectada como la primera intervención mediante Obras por Impuestos. La conexión permitirá acercar la producción de plátano y banano del Chocó al Urabá antioqueño y ampliar oportunidades para los campesinos. Paralelamente, Invías acelerará la terminación de seis kilómetros del corredor y la pavimentación de 10,8 kilómetros entre Tutunendo e Ichó, fortaleciendo una ruta estratégica para la economía regional.
En Bahía Solano, el componente aeroportuario también entra en una nueva etapa. La Gobernación del Chocó ya terminó las obras correspondientes al lado tierra del aeropuerto José Celestino Mutis, mientras el Gobierno nacional busca acelerar la terminación del lado aire, responsabilidad de la Aerocivil. La intervención pretende fortalecer una de las principales puertas de entrada del turismo al departamento y mejorar las condiciones de conectividad aérea, en un territorio donde el transporte resulta fundamental para visitantes, habitantes y actividades económicas.
Con esta hoja de ruta, el Plan Marshall para el Chocó plantea una intervención que combina recursos públicos, aportes empresariales, estudios técnicos y obras de infraestructura para responder a las necesidades de conectividad del departamento. La apuesta es que la emergencia permita acelerar soluciones pendientes y fortalecer corredores esenciales para la movilidad, el comercio y el turismo. El componente reúne al Gobierno nacional, autoridades territoriales, empresarios y entidades técnicas en una estrategia de largo alcance.
