Durante años, precio, diseño, consumo, espacio y desempeño dominaron la decisión de compra de un vehículo en Colombia. La seguridad, aunque reconocida como un atributo fundamental, no siempre ocupó el primer lugar entre las prioridades de los consumidores. Un sondeo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) encontró que apenas una de cada diez personas priorizaba este aspecto al adquirir un vehículo nuevo, una tendencia que empieza a cambiar con la incorporación de nuevas tecnologías de asistencia.
La transformación también ha sido impulsada por medidas orientadas a facilitar que los compradores identifiquen los sistemas de seguridad disponibles en los vehículos comercializados en Colombia. Hoy, elementos como cámaras, radares y sensores permiten ampliar la capacidad de observación del automóvil y generar alertas ante determinadas situaciones. Así, la seguridad deja de estar asociada únicamente con airbags, cinturones y frenos ABS, para incorporar herramientas capaces de acompañar al conductor durante distintos escenarios cotidianos y reales de conducción.
Este cambio coincide con la hoja de ruta establecida por el país. El Plan Nacional de Seguridad Vial 2022-2031 contempla el avance hacia tecnologías vehiculares con mayores estándares de seguridad, dentro del objetivo de reducir en 50 % las fatalidades y lesiones en las vías hacia 2031. La evolución tecnológica adquiere relevancia en situaciones frecuentes, como los cambios de carril, las maniobras de estacionamiento, la circulación en reversa o los recorridos prolongados, escenarios en los que una alerta puede aportar información adicional al conductor.
Leonardo Gutiérrez, director de Producto de Nissan Colombia, explicó que la evolución está llevando la seguridad hacia un concepto que incluye anticipación y asistencia. “Estamos pasando de entender la seguridad únicamente como protección a hablar también de anticipación y asistencia”, afirmó. Según el directivo, estas tecnologías pueden observar variables que momentáneamente escapan a la percepción del conductor y advertir sobre ellas, aunque no sustituyen su responsabilidad, atención ni criterio al volante durante los diferentes escenarios de conducción cotidiana.
Una de las transformaciones señaladas por la industria es que algunas de estas tecnologías comienzan a incorporarse en vehículos de uso cotidiano y no solamente en segmentos superiores. Los nuevos Nissan Versa y Nissan Sentra son presentados como ejemplos de esa evolución en el mercado colombiano. Dependiendo de la versión, ambos modelos pueden incorporar sistemas de asistencia que advierten sobre posibles colisiones frontales, vehículos ubicados en puntos ciegos, tráfico cruzado y abandono involuntario del carril durante determinados momentos de conducción.
El Versa puede incorporar, además, un Monitor Inteligente de Alerta al Conductor, diseñado para identificar determinados cambios en el patrón de manejo y recomendar una pausa ante posibles signos de cansancio. El Sentra, por su parte, puede sumar ProPILOT Assist, tecnología que integra asistencia de mantenimiento en carril y control crucero inteligente para acompañar al conductor en determinados escenarios. Ambos modelos complementan estas herramientas con seis airbags y diferentes sistemas de seguridad activa y pasiva para sus ocupantes.
Carlos Vargas, gerente de Mercadeo de Nissan Colombia, señaló que las expectativas de los compradores también están evolucionando. “La decisión de compra está evolucionando porque también lo están haciendo las expectativas de las personas”, afirmó. Desde la perspectiva de la marca, las tecnologías de asistencia adquieren valor cuando responden a situaciones reales, como un punto ciego, una maniobra de parqueo, una distracción o un recorrido largo, sin convertirlas en sustitutos de la conducción responsable y del cumplimiento de las normas vigentes.
La incorporación progresiva de cámaras, radares y sistemas de asistencia plantea un nuevo criterio para evaluar los vehículos. La pregunta del comprador puede ampliar su enfoque y considerar, además del precio, consumo y equipamiento, qué herramientas ofrece el automóvil para acompañar la conducción. Estas tecnologías tienen condiciones y limitaciones de funcionamiento, por lo que no reemplazan la atención, el criterio ni el cumplimiento de las normas. El cambio apunta a elevar las expectativas sobre seguridad vehicular y fortalecer una conversación cada vez más relevante.
