La Fuerza Pública mantiene su apoyo a comunidades afectadas por el terremoto

 

Treinta días después del terremoto que sacudió Colombia el 10 de agosto, la Fuerza Pública mantiene su despliegue de asistencia en las zonas afectadas y presenta un balance de las operaciones de búsqueda, rescate y ayuda humanitaria. El movimiento telúrico, de magnitud 7.4 y con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó, activó capacidades aéreas, terrestres, fluviales y logísticas para atender la emergencia y acompañar a las comunidades golpeadas por el desastre natural.

Durante las primeras jornadas, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional concentraron esfuerzos en la búsqueda de personas entre estructuras colapsadas y en la atención de quienes requerían traslado urgente. El balance reportado registra más de 470 horas de trabajo continuo, con 2 personas rescatadas con vida, 48 pacientes trasladados y 98 cuerpos recuperados entre los escombros. Las cifras reflejan la dimensión de una emergencia que exigió coordinación permanente entre uniformados y organismos de socorro.

La fase inicial de respuesta también estuvo marcada por las labores de remoción de material en distintos puntos. En articulación con los organismos de socorro, los equipos desplegados en Quibdó, Cali y Pereira retiraron más de 6.000 metros cúbicos de escombros durante los primeros días. Esta intervención permitió avanzar en las tareas de búsqueda y recuperación, mientras las autoridades atendían simultáneamente las necesidades de las comunidades afectadas y organizaban el ingreso de recursos hacia los territorios con mayores dificultades.

El componente humanitario se extendió por aire, río y mar para llevar suministros esenciales a las poblaciones afectadas. De acuerdo con el balance presentado, la Fuerza Pública contribuyó al transporte de 618 toneladas de ayuda humanitaria y 15.000 litros de agua potable. La capacidad de movilidad del Sector Defensa permitió conectar diferentes puntos de atención y sostener el traslado de elementos necesarios durante una emergencia caracterizada por daños materiales, dificultades de acceso y necesidades urgentes de las comunidades.

La operación contó además con una importante movilización de aeronaves procedentes de diferentes lugares del territorio nacional. En total, fueron utilizadas 114 horas de vuelo mediante helicópteros y aviones de la Fuerza Pública, destinados a apoyar las labores de atención y traslado. Estas capacidades permitieron superar las dificultades de movilidad terrestre y facilitar el acceso a zonas donde la respuesta requería rapidez, especialmente durante las primeras etapas, cuando la prioridad estuvo concentrada en salvar vidas y asistir a los damnificados.

Las aeronaves también facilitaron el traslado de personal especializado hacia los escenarios de emergencia. El balance señala que fueron transportados 752 rescatistas, entre ellos 120 integrantes de la Unidad de Operaciones Especiales en Emergencias y Desastres, PONALSAR. Dentro de este contingente estuvieron miembros del equipo de Búsqueda y Rescate USAR-COL11, cuya participación se incorporó a las labores especializadas desarrolladas durante la atención de la emergencia y la búsqueda de personas afectadas por el terremoto.

A un mes del movimiento telúrico, la emergencia entra en una etapa marcada por la recuperación y la capacidad de las comunidades para sobreponerse a sus efectos. La respuesta de la Fuerza Pública continúa vinculada a la asistencia humanitaria, mientras los organismos responsables mantienen la atención en los territorios impactados. El balance conocido reúne operaciones de rescate, recuperación de cuerpos, traslado de pacientes, remoción de escombros, transporte de ayuda y apoyo logístico durante las semanas posteriores al terremoto.

El terremoto dejó una prueba de enorme magnitud para las comunidades y para las instituciones encargadas de responder ante desastres. Los resultados reportados después de 30 días muestran una operación sostenida, apoyada en capacidades que combinaron personal especializado, aeronaves, transporte terrestre, fluvial y marítimo. En medio de la recuperación, la resiliencia de las poblaciones afectadas permanece como uno de los principales elementos de esta etapa, acompañada por la presencia de la Fuerza Pública en las zonas que todavía requieren apoyo.

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