El Grupo 8 de la avenida 68 alcanza un avance de 76,48 % en las obras que se ejecutan sobre la calle 100, entre las carreras 65 y 48, y se encamina hacia una meta de 80 % al cierre de 2026. El Instituto de Desarrollo Urbano mantiene el seguimiento al proyecto, cuya ejecución permitirá mejorar la conexión entre la avenida 68 y la avenida Suba. La intervención hace parte de una de las obras estratégicas para la movilidad del norte de Bogotá.
El avance registrado representa un incremento significativo frente al 36,68 % que presentaba el proyecto cuando fue recibido por la Administración del alcalde Carlos Fernando Galán, en enero de 2024. El objetivo establecido es alcanzar el 80 % durante este año y completar las obras en 2027. El director del IDU, Orlando Molano, ha insistido en acelerar los trabajos para que la conexión entre la avenida Suba y la avenida 68 pueda ser entregada el próximo año.
Dentro del Grupo 8, el paso deprimido constituye uno de los principales hitos de infraestructura. La estructura, que supera los 500 metros de longitud al sumar sus ramales, registra un avance de 77,47 %. Actualmente se desarrollan labores de excavación, adecuación estructural y construcción de las placas correspondientes al ramal central. Paralelamente, avanzan trabajos relacionados con las redes de servicios públicos ubicadas en el andén norte de la calle 100, entre la avenida Suba y la carrera 64.
El proyecto también contempla la construcción de dos estaciones y el traslado de una estación existente. Su desarrollo requiere mantener simultáneamente la circulación de buses de TransMilenio, vehículos particulares, tránsito mixto y peatones, una condición que obliga a ejecutar las actividades por fases. El IDU explicó que cerrar completamente el sector permitiría avanzar con mayor rapidez, pero afectaría la movilidad, por lo que la obra continúa mediante un esquema progresivo que busca equilibrar construcción y circulación.
Una infraestructura determinante para esta etapa es el puente de la avenida Suba sobre la calle 100, que entró en operación a mediados de 2025. Durante la construcción del paso deprimido, funciona como una alternativa dentro del Plan de Manejo de Tránsito y permite la circulación simultánea de buses troncales y vehículos particulares en sentido sur–norte, hacia Suba. Cuando concluyan las obras, el puente quedará destinado exclusivamente a la operación de TransMilenio.
El futuro paso deprimido tendrá una función clave dentro de la conexión de las troncales. Los buses provenientes de la avenida Suba, en sentido norte–sur, utilizarán la infraestructura, mientras los que lleguen desde el norte podrán incorporarse a la troncal 68 hacia el oriente. También permitirá que los servicios provenientes del Grupo 9, en sentido oriente–norte, giren hacia la derecha sin cruzar a nivel, facilitando los movimientos entre los diferentes corredores de transporte de la zona.
La operación prevista también contempla los servicios que circulen por la avenida 68–calle 100, correspondientes al Grupo 7, en sentido sur–norte. Estos vehículos continuarán inicialmente a nivel hacia el oriente y, antes de llegar a la Autopista Norte, encontrarán un retorno operacional que les permitirá incorporarse al paso deprimido y continuar hacia la avenida Suba. De esta manera, la infraestructura busca reducir cruces a nivel y ordenar los movimientos del transporte público en este sector.
Con el avance del Grupo 8, Bogotá se acerca a una nueva conexión entre corredores fundamentales para la movilidad urbana. La meta de alcanzar 80 % de ejecución al cierre de 2026 y culminar las obras en 2027 mantiene el proyecto como una de las prioridades de infraestructura vial. El desafío inmediato será continuar los trabajos sin interrumpir completamente la circulación existente, mientras se prepara una infraestructura que tendrá un papel central en la operación futura de TransMilenio.
