La Fuerza Aérea Colombiana mantiene activas sus capacidades aéreas para apoyar la atención de los incendios forestales registrados en diferentes zonas de Tolima y Antioquia. La respuesta es coordinada desde el Centro Nacional de Recuperación de Personal, CENRP, en articulación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD, y las entidades que integran el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. El objetivo es atender oportunamente las emergencias y concentrar recursos en los puntos que requieren mayor capacidad operacional.
En Tolima, las operaciones aéreas se han desarrollado durante 23 días desde el Comando Aéreo de Combate No. 4, con acciones de control y contención en San Luis, Ortega, Suárez, Alvarado, Gualanday, Armero, Coello, Carmen de Apicalá y Melgar. Las emergencias han afectado zonas de vegetación y bosques nativos, mientras las tripulaciones han trabajado en coordinación con los organismos de socorro y las unidades terrestres. La intervención aérea cobra especial importancia en sectores donde las condiciones del terreno dificultan el acceso por tierra.
Durante estas jornadas en Tolima, helicópteros UH-60L, Huey II y B-206 han acumulado 163 horas de vuelo y efectuado 693 descargas. En total, las aeronaves han entregado 194.960 galones de agua y 437 galones de agente retardante sobre los sectores priorizados. Las maniobras buscan reforzar el trabajo desarrollado desde tierra y contribuir a contener la propagación de las llamas, especialmente en áreas de difícil acceso. La información suministrada por los equipos terrestres permite orientar cada descarga hacia los puntos críticos.
La estrategia aérea se define según varios factores que cambian durante cada emergencia. Las tripulaciones consideran las características del terreno, el comportamiento del fuego y los reportes entregados por los equipos que permanecen en tierra. Con estos elementos se determinan los puntos donde las descargas pueden aportar mayor capacidad de respuesta. El despliegue permite concentrar esfuerzos en sectores críticos y complementar las labores de control y contención que adelantan bomberos, autoridades y demás organismos involucrados en la atención de los incendios forestales.
La disponibilidad de las aeronaves depende también del entrenamiento permanente de las tripulaciones y de los procesos de mantenimiento preventivo. Estos componentes permiten sostener las operaciones bajo condiciones exigentes y mantener los estándares de seguridad operacional requeridos durante la atención de emergencias. La preparación previa resulta determinante para responder con rapidez cuando se necesita apoyo desde el aire, al tiempo que las capacidades técnicas y humanas permanecen articuladas con las instituciones encargadas de enfrentar directamente los incendios en los territorios afectados.
En Antioquia, la respuesta aérea también se activó entre el 12 y el 15 de agosto desde el Comando Aéreo de Combate No. 5. En ese periodo, un helicóptero UH-60 realizó operaciones en los municipios de Santa Fe de Antioquia y Abejorral, acumulando 19 horas de vuelo. Las misiones comprendieron 68 descargas, con un empleo total de 16.609 galones de agua y 49 galones de líquido retardante. Estas acciones permitieron respaldar desde el aire las labores de control adelantadas frente a las emergencias.
La atención de los incendios requiere una operación conjunta entre autoridades territoriales y organismos especializados. En estas acciones participan las gobernaciones, la UNGRD, los cuerpos de bomberos, el Ejército Nacional, la Fuerza Aérea Colombiana, la Policía Nacional, la Defensa Civil Colombiana, la Cruz Roja Colombiana y las autoridades ambientales. La coordinación permite integrar capacidades, compartir información sobre el comportamiento de las emergencias y definir las necesidades de apoyo. Así, las operaciones aéreas se incorporan a una respuesta más amplia para contener el fuego.
A través del CENRP, la Fuerza Aérea Colombiana continúa realizando seguimiento a las emergencias y disponiendo sus capacidades aéreas y operacionales según las necesidades reportadas desde los territorios. El despliegue en Tolima y Antioquia busca fortalecer la contención de los incendios, apoyar a los organismos que trabajan en tierra y reducir los impactos sobre zonas naturales y comunidades. La operación combina aeronaves, tripulaciones entrenadas y coordinación institucional para responder ante escenarios que exigen rapidez, precisión y capacidad de intervención desde el aire.
