Condenan a tres hombres por enviar cocaína oculta en cueros bovinos

 

Un juez penal especializado condenó a 3 hombres por intentar enviar a Dinamarca 282 kilogramos de clorhidrato de cocaína ocultos en una carga que aparentaba contener 531 cueros bovinos curtidos tipo Wet Blue Integral. La Fiscalía General de la Nación informó que Henry Traslaviña Triana, Víctor Hermes Pérez Parada y Carlos Alberto Sánchez fueron vinculados con el envío, detectado durante una inspección realizada en el puerto de Cartagena. La sentencia corresponde a una investigación relacionada con una modalidad utilizada para ocultar estupefacientes en mercancías de exportación.

La condena impuesta a los 3 procesados es de 21 años y 4 meses de prisión, además del pago de una multa equivalente a 2.668 salarios mínimos legales mensuales vigentes. La decisión fue adoptada por un juez penal especializado por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes agravado. De acuerdo con el comunicado de la Fiscalía, las pruebas recopiladas durante la investigación permitieron establecer la participación que habría tenido cada uno de los condenados en diferentes etapas de la operación destinada a sacar la droga del país.

El hallazgo se produjo el 21 de febrero de 2015, cuando personal de la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional inspeccionó, en la Sociedad Portuaria Regional de Cartagena, un contenedor que transportaba los cueros bovinos. La revisión permitió detectar que la mercancía estaba impregnada con una sustancia que posteriormente fue sometida a análisis de laboratorio. El procedimiento permitió establecer que detrás de la apariencia de una carga comercial se encontraba un cargamento de cocaína preparado para continuar hacia el exterior.

Los análisis determinaron que los cueros habían sido sumergidos en 282 kilogramos de clorhidrato de cocaína líquida. Según la investigación, esta técnica buscaba ocultar la sustancia ilícita durante el traslado internacional y permitir que posteriormente fuera recuperada mediante un proceso químico en el país de destino. De esta manera, la droga no viajaba como un cargamento convencional, sino incorporada al material utilizado para transportar los cueros. El método fue identificado durante las labores de inspección realizadas en Cartagena.

La investigación estuvo a cargo de la Dirección Especializada contra el Narcotráfico de la Fiscalía, que estableció diferentes funciones dentro de la operación. Según los elementos presentados en el proceso, Henry Traslaviña Triana habría coordinado el envío y asumido las actividades financieras relacionadas con la adquisición de los cueros y de los productos empleados para impregnarlos con el estupefaciente. Su participación, de acuerdo con la investigación, habría estado relacionada con la organización y financiación de la operación de exportación.

Víctor Hermes Pérez Parada habría cumplido funciones relacionadas con la logística y los trámites aduaneros necesarios para trasladar la carga e ingresarla al puerto de Cartagena. La investigación también estableció la participación de Carlos Alberto Sánchez, quien se desempeñaba como representante legal de la empresa exportadora. Según la Fiscalía, Sánchez habría facilitado los trámites necesarios para permitir la salida del producto contaminado del territorio nacional a nombre de la sociedad. Las funciones atribuidas a cada procesado fueron consideradas dentro del proceso judicial.

La operación investigada evidencia, según los elementos expuestos por la Fiscalía, el uso de una carga de apariencia comercial para intentar sacar del país una cantidad considerable de cocaína con destino internacional. La detección del contenedor permitió impedir que los 282 kilogramos de estupefaciente continuaran hacia Dinamarca y permitió avanzar en la identificación de quienes habrían intervenido en la preparación, financiación, logística y documentación de la exportación. El caso permaneció durante años bajo investigación hasta llegar a la decisión judicial conocida en septiembre de 2026.

La condena corresponde a una decisión de primera instancia, por lo que contra ella proceden los recursos establecidos por la ley. La Fiscalía señaló que las pruebas obtenidas durante la investigación sustentaron la responsabilidad atribuida a los 3 hombres en el intento de envío de la cocaína impregnada en los cueros bovinos. El caso muestra cómo una inspección portuaria permitió detectar una modalidad de ocultamiento de estupefacientes dentro de una mercancía destinada a exportación y llevar ante la justicia a quienes fueron vinculados con la operación.

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