Cerrejón fortalece proyectos con comunidades wayuu de Media Luna

 

En la zona de influencia de Puerto Bolívar, en la alta La Guajira, cerca de 2.000 personas pertenecientes a 16 comunidades wayuu han consolidado junto con Cerrejón una relación sustentada en diálogo, participación y trabajo conjunto. El proceso busca que las inversiones sociales respondan a prioridades definidas desde el territorio y que, además de atender necesidades inmediatas, contribuyan a fortalecer capacidades, infraestructura y oportunidades económicas para las familias de Media Luna, una zona donde el acceso al agua constituye uno de los principales desafíos.

Entre 2021 y abril de 2026, Cerrejón entregó más de 90 millones de litros de agua provenientes de su planta de tratamiento de agua de mar en Puerto Bolívar. La entrega estuvo acompañada por capacitación sobre uso seguro del recurso y prácticas de saneamiento. El objetivo, según la compañía, es contribuir a un aprovechamiento adecuado del agua mientras se atiende una necesidad prioritaria identificada por las comunidades, dentro de una agenda que también incorpora educación, infraestructura comunitaria y generación de ingresos.

La educación ocupa otro lugar central en esta agenda. En la Institución Etnoeducativa El Edén se realizaron adecuaciones relacionadas con acceso al agua, saneamiento e infraestructura de cocina, obras que actualmente benefician a más de 800 estudiantes. El acompañamiento busca mejorar las condiciones en las que niños y jóvenes desarrollan sus actividades educativas. Para las comunidades, estas intervenciones forman parte de una visión más amplia de fortalecimiento territorial, construida a partir de necesidades identificadas directamente por sus autoridades y habitantes.

La generación de ingresos también se relaciona con actividades tradicionales de Media Luna. Cerrejón acompaña a pescadores mediante capacitación, certificación y prácticas más seguras, en coordinación con autoridades marítimas. En el caso de los artesanos, la asistencia técnica y la participación en ferias nacionales buscan ampliar las posibilidades de comercialización. A esto se suman proyectos de infraestructura priorizados por las comunidades, como kioscos tradicionales, cementerios, reservorios de agua y zonas de pesca, espacios vinculados con la vida cultural y comunitaria wayuu.

El proceso está relacionado además con el cumplimiento de la sentencia T-704 de la Corte Constitucional. Desde su implementación, las comunidades de Media Luna han definido proyectos según sus prioridades culturales, económicas y comunitarias, de los cuales más de 93 ya fueron implementados. Entre ellos aparecen iniciativas para fortalecer pesca y artesanías, adecuar cementerios, construir kioscos tradicionales y viviendas, además de otras obras consideradas importantes por las comunidades. Una mesa de trabajo permanente permite realizar seguimiento a los acuerdos y abordar asuntos como empleo, agua y ejecución de proyectos.

Uno de los resultados del modelo ha sido la creación de 4 empresas comunitarias lideradas por población wayuu, que participan directamente en proyectos de infraestructura e inversión social. Con acompañamiento y formación de Cerrejón, estas organizaciones fortalecieron capacidades para gestionar contratos, administrar recursos y ejecutar obras. De acuerdo con el balance entregado, las empresas han generado más de 190 empleos locales y han ejecutado proyectos por aproximadamente USD 4,2 millones, convirtiéndose en una expresión concreta de participación económica comunitaria dentro del territorio.

Las inversiones también se reflejan en obras de carácter habitacional y comunitario. Entre las intervenciones realizadas figuran 13 viviendas destinadas a autoridades tradicionales, 18 viviendas para familias, 16 kioscos tradicionales, 2 centros de atención a la primera infancia, mejoras en cementerios y un espacio comunitario multipropósito. La apuesta planteada por la compañía consiste en que la inversión territorial no se limite a infraestructura terminada, sino que deje capacidades instaladas, empleo y oportunidades económicas para las propias comunidades que participan en la definición de las iniciativas.

El caso de Media Luna muestra un esquema de relacionamiento en el que diálogo, inversión social y participación comunitaria se articulan alrededor de prioridades definidas en el territorio. Agua, educación, medios de vida e infraestructura concentran buena parte de las acciones desarrolladas con las 16 comunidades wayuu. Con más de 93 proyectos implementados, 4 empresas comunitarias fortalecidas y obras que incluyen viviendas y espacios colectivos, Cerrejón plantea que el propósito de este proceso es acompañar la resiliencia y ampliar las capacidades locales para construir oportunidades sostenibles. 

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