Bogotá ajusta el manejo de sus 17 Reservas Distritales de Humedales para enfrentar las altas temperaturas y la disminución de las lluvias asociadas con el fenómeno de El Niño. La estrategia busca conservar la humedad del suelo, proteger la vegetación recuperada y reducir amenazas que pueden agravarse durante los períodos secos. En dos años y medio, la administración distrital ha incorporado 835.878 m² a procesos de restauración ecológica, una cifra que supera la registrada durante todo el período anterior.
La superficie intervenida mediante procesos de restauración equivale aproximadamente a 117 canchas de fútbol y representa 6,8 % más que lo incorporado durante la administración anterior. La Secretaría Distrital de Ambiente señala que el desafío no termina con recuperar las áreas, pues los ecosistemas restaurados requieren mantenimiento permanente. Por ello, ante el escenario climático previsto, las acciones se concentran en conservar los avances obtenidos y aumentar la capacidad de los humedales para resistir períodos prolongados de sequía.
Entre las medidas adoptadas se encuentran el refuerzo de los riegos, desarrollado con participación de las comunidades, y la implementación de soluciones destinadas a mantener el agua durante más tiempo en el suelo. Las coberturas orgánicas ayudan a disminuir la pérdida de humedad, mientras los hidroretenedores permiten almacenar agua y liberarla gradualmente. Estas herramientas buscan respaldar la supervivencia de la vegetación recuperada durante las temporadas secas y fortalecer las condiciones ecológicas de los humedales intervenidos.
El control de especies invasoras también forma parte de la preparación. Una de las principales preocupaciones es el retamo espinoso, considerado altamente combustible y capaz de facilitar la propagación del fuego cuando las condiciones son secas. Hasta ahora, la Secretaría de Ambiente ha intervenido 32.479 m² con presencia de esta especie dentro de las Reservas Distritales de Humedal. La eliminación de estos focos busca reducir riesgos sobre ecosistemas que, además de cumplir funciones ambientales, requieren protección frente a incendios durante períodos de menor precipitación.
En el humedal Córdoba, la estrategia incorpora además herramientas de monitoreo para conocer mejor las condiciones del recurso hídrico. Allí fue instalada una estación destinada a observar el agua que ingresa al ecosistema, una medida que permite fortalecer el seguimiento de las condiciones ambientales. Este tipo de información adquiere relevancia durante escenarios de altas temperaturas y reducción de lluvias, porque facilita observar el comportamiento del agua y apoyar las decisiones relacionadas con el manejo y conservación del humedal.
La protección también contempla medidas para disminuir amenazas externas que pueden afectar las reservas. Los recursos destinados este año permiten fortalecer los cerramientos y la vigilancia, además de apoyar acciones de mantenimiento y control de especies invasoras. Entre los riesgos identificados se encuentran los ingresos no autorizados, las invasiones y el vandalismo. La estrategia busca que los esfuerzos de restauración no se pierdan por factores externos y que las áreas recuperadas permanezcan protegidas durante las condiciones climáticas más exigentes.
Para estas acciones, Bogotá destinó $49.000 millones durante 2026 al mantenimiento y protección de sus humedales. La inversión permite respaldar labores relacionadas con el cuidado de la vegetación, el control de especies invasoras, el fortalecimiento de cerramientos y las actividades de vigilancia. El propósito es mantener la funcionalidad de los ecosistemas y proteger los avances alcanzados mediante la restauración. La administración considera que preparar estos espacios frente a períodos secos también contribuye a fortalecer la resiliencia climática de la ciudad.
La estrategia parte de una premisa planteada por la secretaria de Ambiente, Adriana Soto: “El Niño no lo podemos evitar, pero sí podemos preparar mejor a Bogotá para enfrentarlo”. Bajo esa orientación, la ciudad combina restauración, mantenimiento, manejo del agua, control de especies invasoras y vigilancia para proteger sus humedales. La apuesta busca que los ecosistemas recuperados tengan mejores condiciones para afrontar las sequías y que su conservación contribuya a preparar a Bogotá frente a los desafíos climáticos que vienen.
