Una médica que cuidó a otros hoy pide ayuda para asegurar el futuro de sus hijos

 

Durante años, Yohanna del Carmen Portillo Flórez dedicó su vida a atender pacientes, cubrir turnos y sostener a su familia mediante el ejercicio de la medicina. Hoy, a sus 49 años, enfrenta un cáncer gástrico en estadio IV y una preocupación que trasciende su propia enfermedad: qué ocurrirá con sus hijos de 8 y 14 años. Su historia pone sobre la mesa las condiciones laborales de profesionales de la salud y las consecuencias que pueden aparecer cuando una enfermedad interrumpe la vida laboral.

Yohanna cuenta que durante aproximadamente 13 años de ejercicio profesional en Colombia llegó a desempeñar hasta tres trabajos simultáneamente. Según su testimonio, hubo jornadas de 24 horas o más y periodos en los que regresaba a casa cada dos o tres días. El descanso, cuando era posible, ocupaba buena parte del tiempo disponible. “Del tiempo”, respondió cuando le preguntaron de qué se arrepentía al mirar atrás. La respuesta adquirió un significado diferente después de que su vida cambiara con el diagnóstico.

Su camino para convertirse en médica también estuvo marcado por esfuerzos personales y económicos. Yohanna relata que realizó parte de su formación en México y posteriormente viajó a Estados Unidos para trabajar y reunir recursos que le permitieran continuar sus estudios. Después regresó a México, terminó su formación y ejerció posteriormente en Colombia. Documentos de su trayectoria laboral registran que entre diciembre de 2013 y diciembre de 2015 trabajó como médica general de urgencias en actividades relacionadas con la E.S.E. CAMU El Amparo, entidad que destacó su desempeño, ética y responsabilidad.

Con el paso de los años, la médica continuó vinculándose con diferentes instituciones y bajo distintas modalidades de contratación. Según su relato, llegó a mantener tres empleos al mismo tiempo para responder por las necesidades económicas de su familia. También reconoce que esa dinámica tuvo un costo personal. Cuando le preguntaron si había tenido vacaciones con sus hijos, respondió: “No. No tuve vacaciones”. El tiempo que antes parecía destinado a sostener el hogar y desarrollar su profesión comenzó a adquirir otro valor cuando apareció una enfermedad que cambió sus prioridades.

El 20 de octubre de 2025, según Yohanna, recibió el diagnóstico de cáncer gástrico. Actualmente enfrenta un estadio IV y continúa con tratamiento oncológico. Su último contrato había terminado antes del diagnóstico y, de acuerdo con su relato, trabajaba en consulta externa en la ESE de San Pelayo, Córdoba, donde su vinculación no fue renovada en septiembre de 2025. Yohanna afirma que recibió verbalmente la explicación de que la plaza sería destinada a otro profesional por razones políticas. Esta versión deberá ser contrastada con la institución y no establece que la terminación contractual obedeciera a su enfermedad.

La situación actual ha obligado a Yohanna a depender del apoyo de otras personas. Asegura que no cuenta con ahorros, seguro de vida ni seguro de incapacidad y que todavía no reúne las semanas necesarias para pensionarse. Durante el tratamiento en Bogotá ha recibido respaldo de familiares, amigos, colegas y la Fundación Médicos Amigos, según relata. Su principal inquietud, sin embargo, está relacionada con sus hijos. “¿Qué va a pasar con tus hijos?”, le preguntaron. “Ese es el dilema, la preocupación”, respondió, mientras concentra sus esfuerzos en garantizarles continuidad y estabilidad.

Su caso es individual y no permite representar por sí solo la situación de todos los médicos del país. Sin embargo, diferentes estudios han documentado dificultades relacionadas con contratación, jornadas y pluriempleo entre profesionales de la salud. La Encuesta de Situación Laboral para los Profesionales de la Salud 2019, divulgada por el Colegio Médico Colombiano, recibió respuestas de 8.249 profesionales y encontró que 54 % de los médicos generales y 56 % de los especialistas participantes estaban vinculados mediante OPS. En 2022, otra encuesta reportó que 13 % de médicos generales participantes trabajaba más de 66 horas semanales.

El propio Estado ha incorporado esta discusión en su agenda. En 2025, el Ministerio de Salud y Protección Social adoptó mediante la Resolución 1444 la Política Pública del Talento Humano en Salud 2025–2035, que contempla acciones relacionadas con bienestar, empleo digno, estabilidad y formalización laboral. Mientras ese debate continúa, Yohanna enfrenta una realidad inmediata: una enfermedad grave que limita su capacidad para trabajar y dos hijos que todavía necesitan acompañamiento. “Nosotros somos piezas de ajedrez”, afirma al describir una trayectoria marcada por la presión laboral. Ahora no pide recuperar el tiempo perdido, sino encontrar apoyo para que sus hijos puedan seguir estudiando y construir su futuro.

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