Realidad aumentada busca convertir la donación de sangre en un hábito entre jóvenes

 

Más de 1.000 personas necesitan sangre cada día en Colombia, una demanda que obliga a mantener una disponibilidad constante de componentes sanguíneos. Ante este desafío, LaCardio, la Universidad del Rosario y Abbott unieron esfuerzos para promover la donación voluntaria y recurrente entre jóvenes mediante una experiencia apoyada en realidad mixta. La estrategia comenzará en la sede Mutis de la Universidad del Rosario y posteriormente buscará llegar a otras instituciones de educación superior del país, acercando esta práctica a nuevas generaciones.

La campaña se desarrollará del 26 de agosto al 4 de septiembre, entre las 8:00 a. m. y las 5:00 p. m., en la sede Mutis de la Universidad del Rosario. Además de facilitar la donación, la iniciativa busca modificar la experiencia de quienes participan por primera vez. El objetivo es reducir barreras como el temor o la ansiedad frente al procedimiento y generar una percepción positiva que pueda aumentar las posibilidades de que los donantes regresen y conviertan esta acción en un hábito.

La necesidad de mantener reservas disponibles también está relacionada con la duración limitada de algunos componentes sanguíneos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, las plaquetas tienen una vida útil de apenas 5 días, lo que obliga a mantener una donación permanente. La situación cobra relevancia en procedimientos de alta complejidad, especialmente aquellos relacionados con enfermedades cardiovasculares. Según el DANE, las enfermedades cardíacas isquémicas representan el 17 % de las muertes en Colombia y constituyen la principal causa de mortalidad.

La demanda de sangre también es significativa en procedimientos quirúrgicos complejos. El Informe Nacional de Actividad Transfusional 2024 del INS señala que la cirugía cardiotorácica se encuentra entre los servicios con mayor consumo de componentes sanguíneos, con un promedio de 8 unidades por paciente. Para instituciones como LaCardio, disponer oportunamente de sangre resulta fundamental para atender procedimientos cardiovasculares, trasplantes, cirugías y situaciones de urgencia. La donación recurrente permite fortalecer las reservas y responder con mayor capacidad ante las necesidades de los pacientes.

La propuesta tecnológica incorpora cascos ligeros de realidad mixta que permitirán a los donantes ingresar durante el procedimiento a entornos digitales inmersivos. La herramienta está diseñada para ofrecer una experiencia más cómoda y ayudar a reducir la ansiedad mientras se realiza la extracción. Aunque los participantes estarán inmersos en el entorno digital, permanecerán conscientes de lo que ocurre a su alrededor. Además, sus ojos permanecerán visibles para facilitar el monitoreo y la evaluación constante por parte del personal profesional.

La iniciativa cuenta con el apoyo de Abbott y Blood Centers of America, BCA, que participan en la incorporación de estas soluciones de realidad mixta. La apuesta parte de una premisa: una experiencia positiva durante la primera donación puede favorecer la intención de regresar. Un estudio realizado en 2024 con donantes en Estados Unidos encontró que el 89,2 % manifestó intención de volver a donar después de experimentar una mejor experiencia. El dato respalda la búsqueda de alternativas para disminuir la ansiedad y fortalecer la recurrencia.

Para LaCardio, la disponibilidad de sangre representa un componente esencial de la atención de alta complejidad. El director ejecutivo de la institución, Juan Gabriel Cendales, señaló que la donación no debería depender únicamente de situaciones de emergencia y destacó la importancia de construir una cultura voluntaria y recurrente. Desde la Universidad del Rosario, la rectora Ana Isabel Gómez también resaltó el compromiso institucional con el bienestar y la responsabilidad social, especialmente mediante acciones que acerquen a los jóvenes a necesidades concretas de la sociedad.

La alianza entre LaCardio, la Universidad del Rosario y Abbott busca llevar esta experiencia a otras universidades del país y ampliar la participación de jóvenes en la donación voluntaria. La estrategia combina una necesidad permanente del sistema de salud con herramientas tecnológicas orientadas a mejorar la experiencia de los donantes. Más allá de aumentar las jornadas de recolección, el propósito es que quienes donen por primera vez encuentren razones para regresar. La apuesta apunta a transformar una acción ocasional en un hábito capaz de sostener vidas.

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