El Ministerio de Cultura presentó el primer balance sobre las afectaciones ocasionadas por el terremoto del 10 de agosto en bienes de interés cultural del país. El inventario identifica 40 bienes inmuebles de interés cultural del ámbito nacional afectados en Antioquia, Cauca, Chocó, Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca. Del total, 22 presentan afectación alta, equivalentes al 55 %; 13 tienen afectación media, correspondiente al 32,5 %, y 5 registran afectación baja, equivalente al 12,5 %.
El reporte también advierte sobre el impacto en otros espacios con valores patrimoniales que todavía no cuentan con declaratoria oficial. El Ministerio identificó 84 bienes muebles e inmuebles bajo esta condición, de los cuales 39 corresponden a espacios religiosos afectados. Entre estos se encuentran templos e iglesias localizados en Antioquia, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca. El balance amplía la dimensión cultural de una emergencia que dejó daños en diferentes territorios.
Uno de los impactos más significativos se concentra en los centros históricos. De los 15 ubicados dentro del área afectada por el terremoto, 12 registraron algún tipo de afectación. El listado incluye los centros históricos de Abejorral, Jardín, Jericó y Santa Fe de Antioquia, en Antioquia; el sector antiguo de Popayán, en Cauca; y conjuntos urbanos y arquitectónicos de Manizales, Aguadas y Salamina, en Caldas. También resultaron afectados sectores patrimoniales de Buga, Cali, Cartago y El Cerrito, en Valle del Cauca.
El Ministerio también incorporó al balance la infraestructura asociada al Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO y Patrimonio Cultural de la Nación. Este patrimonio comprende áreas de 51 municipios y enfrenta ahora afectaciones derivadas del terremoto. Según el informe, más del 60 % de los centros urbanos registraron daños graves en las zonas impactadas, mientras que en lugares próximos al epicentro, como Sevilla, El Cairo y El Águila, los destrozos alcanzaron hasta el 80 %.
La emergencia también representa un golpe para expresiones culturales que hacen parte del Patrimonio Cultural Inmaterial. El Ministerio identificó 8 manifestaciones afectadas: los portadores de Viche; la tradición de las macetas de alfeñique de Cali; los Gualíes, alabaos y levantamientos de tumbas; los saberes asociados a la partería afro del Pacífico; el complejo musical-dancístico de la salsa caleña; las cocinas tradicionales; los conocimientos y técnicas asociados a la pesca artesanal en el río Magdalena; y el Carnaval de Riosucio, en Caldas.
El inventario refleja que las consecuencias del terremoto trascienden los daños físicos en edificaciones y abarcan prácticas, conocimientos, espacios religiosos y sectores urbanos que forman parte de la memoria colectiva. Para el Ministerio de Cultura, la reconstrucción deberá considerar esta dimensión patrimonial y garantizar que las intervenciones permitan recuperar los bienes afectados sin perder sus valores históricos, arquitectónicos y culturales. La protección de estos elementos será parte de una etapa de recuperación que requerirá coordinación entre instituciones, comunidades y especialistas.
Como parte de la respuesta, el Ministerio trabaja en la consolidación de una Red de Profesionales y en la definición de una metodología para orientar la reparación y reconstrucción de los sitios afectados. Además, la Dirección de Patrimonio y Memoria expedirá una resolución destinada a agilizar las intervenciones que puedan realizarse bajo la modalidad de reparación locativa. Estas medidas buscan facilitar la recuperación de los bienes afectados y establecer procedimientos que permitan avanzar con mayor rapidez, sin dejar de lado los criterios técnicos necesarios para proteger el patrimonio.
La ministra de Cultura, Paola Holguín, expresó solidaridad con las familias de las víctimas, las personas heridas y desaparecidas, así como con artistas, artesanos, creadores y demás damnificados. El primer balance abre ahora una etapa más compleja: reconstruir no solamente viviendas e infraestructura, sino también espacios y expresiones que representan la historia de las comunidades. La tarea exigirá preservar aquello que sobrevivió al terremoto y recuperar lo que resultó afectado, manteniendo vivo el patrimonio cultural de los territorios golpeados.
