Del gobierno de los “nunca” al gabinete de los de siempre


Abelardo De La Espriella aún no ha asumido, y ya traiciona su promesa de cambio. Se presentó como el hombre que rompería con las élites, que gobernaría con “los nunca”. Hoy, su gabinete es un desfile de viejos conocidos: políticos tradicionales, aliados de partidos y figuras del establishment que él mismo prometió expulsar.
Primero, la traición simbólica. Anunció que no se posesionaría en Bogotá, sino en una guarnición militar, rompiendo con las tradiciones. Se echó para atrás y lo hará en Cali, sin simbolismo. Luego, prometió abandonar la Casa de Nariño; ahora la usará parcialmente, señalando que despachará desde el Palacio de San Carlos. Y la reforma tributaria, que rechazó en campaña, será su primer golpe a los ciudadanos que votaron por él con esa esperanza.

Pero su principal falla y falta la palabra es la confección del gabinete. Rodrigo Lara, ministro del Interior, exsenador de Cambio Radical, y excandidato a la Alcaldía de Bogotá. Miguel Gómez, ministro de Hacienda, excongresista conservador, hermano del senador Enrique Gómez Martínez de Salvación Nacional. Viviane Morales, ministra de Educación, fue fiscal general y senadora liberal. Omar Bula, Canciller, diplomático de carrera. Elsa Noguera, ministra de Transporte, exgobernadora del Atlántico, fue fórmula vicepresidencial de Germán Vargas Lleras (QEPD), y es parte del grupo Char. Paola Holguín, ministra de Cultura, exsenadora del Centro Democrático, pieza clave del uribismo. Iván Cancino, ministro de Justicia, abogado mediático. Indalecio Dangond, ministro de Agricultura, líder del agro. María Nohemí Arboleda, ministra de Minas, con experiencia en el sector privado. Mauricio Gómez Amín, ministro de Comercio, exsenador liberal, ligado a la Casa Char, y cercanía enorme a Simón Gaviria, hijo del Expresidente César Gaviria, Jefe Único del Partido Liberal. Alexandra Falla, ministra de las TIC, del sector audiovisual. Juliana Gutiérrez, ministra de Deporte, hermana del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. Natalia López, ministra de Trabajo, fue candidata a Senado por el movimiento Creemos. Y Ana María Vesga, Salud, abogada, expresidenta de ACEMI, defensora del sistema de salud y opositora feroz a la reforma de Petro. Aún falta el anuncio del ministro o la ministra de Ciencia, que se definirá en los próximos días.
No se juzga su capacidad; se cuestiona la coherencia. La campaña prometió ruptura, pero las primeras decisiones se parecen demasiado a lo viejo. Gobernar exige pragmatismo, sí, pero también honestidad. De La Espriella inicia su gobierno no con “los nunca”, sino con los de siempre. Y esa es su primera gran derrota.

Columna de Juan Pablo Castillo

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