Santiago de Cali celebró con orgullo la brillante actuación del equipo nacional de halterofilia en los Juegos Centroamericanos y del Caribe República Dominicana 2026. Con un total acumulado de veinte medallas, la delegación colombiana ratificó su absoluto dominio continental en esta disciplina olímpica, logrando que absolutamente todos los integrantes del combinado patrio subieran al podio para exhibir con decoro los metales conquistados durante las exigentes jornadas de competencia.
El botín oficial alcanzado por los pesistas tricolores en la ciudad de Santo Domingo se desglosó en trece preseas de oro, dos de plata y cinco de bronce. Este desempeño superó con claridad a las representaciones de Venezuela, que ocupó el segundo lugar con once metales dorados, y de México, que debió conformarse con el tercer puesto tras conseguir tres medallas de oro al término del torneo internacional.
Las veinte preseas aportadas por la halterofilia representaron un impulso fundamental para que Colombia consolidara su histórico subcampeonato general en las justas regionales, sumando un total contundente de noventa y una medallas doradas. La delegación nacional se ubicó únicamente por detrás de México, que dominó el certamen como campeón hegemónico con 167 oros, y superó de manera categórica a la tradicional delegación de Cuba, que concluyó con cincuenta y una preseas doradas.
El balance detallado de los triunfos logrados por los once competidores convocados por la federación nacional destaca las dobles medallas de oro obtenidas por Yeisson López, Karen Mosquera y Julieth Rodríguez, procedentes del Valle del Cauca; Marileivis Sánchez y Santiago Cossio, de Antioquia; y Héctor García, de Santander, quien aportó una presea dorada. Asimismo, se sumaron las medallas combinadas de oro y plata de Yeinny Geles, y los metales de otros destacados atletas nacionales.
Los resultados ratifican que el levantamiento de pesas continúa consolidándose como el deporte olímpico más ganador y estratégico para el país. Este éxito constante no responde al azar, sino al resultado articulado de una planificación rigurosa y una gestión administrativa liderada por la federación bajo la presidencia de William Peña Rodríguez, priorizando siempre el bienestar integral, la salud y la tranquilidad emocional de los deportistas convocados.
Entre los factores determinantes de este triunfo se destacan la calidad humana y competitiva de los atletas, su disciplina rigurosa en los entrenamientos y las óptimas condiciones logísticas de concentración. La selección dispuso de una excelente alimentación, alojamiento en hoteles adecuados y métodos de trabajo fundamentados en bases científicas y académicas estructuradas por el director técnico nacional Luis Carlos Arrieta, maximizando el rendimiento físico en cada categoría.
El éxito deportivo también refleja el esfuerzo coordinado de las ligas departamentales en el desarrollo formativo de los talentos que posteriormente llegan a la selección nacional. A esto se suma el respaldo institucional permanente brindado por el Comité Olímpico Colombiano y el Ministerio del Deporte, junto con la valiosa labor del grupo interdisciplinario conformado por médicos, fisioterapeutas y psicólogos deportivos, quienes acompañan de manera constante a los competidores.
Como fase previa al torneo continental, el equipo nacional realizó una rigurosa concentración de cuarenta días en la ciudad de Barranquilla, debido a que la casa natural de los pesistas en Cali albergaba el Campeonato Mundial Júnior. Pese al cambio de sede, la capital atlanticense brindó el escenario idóneo para una preparación impecable, cuyos frutos quedaron plenamente demostrados con la histórica cosecha dorada obtenida en suelo dominicano.
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