Bogotá ha fortalecido durante la última década la gestión de sitios contaminados y hoy comparte su experiencia como referente para otras autoridades ambientales del país. Desde 2024, la Secretaría Distrital de Ambiente realiza vigilancia, control y seguimiento técnico en 1.032 predios que abarcan 1.167,3 hectáreas, con el propósito de identificar posibles contaminaciones del suelo, evaluar riesgos para la salud y el ambiente y establecer las medidas necesarias para manejar y recuperar estos terrenos.
El seguimiento adquiere especial importancia en una ciudad que continúa creciendo y dispone de una cantidad cada vez más limitada de suelo para nuevos usos. La identificación de terrenos contaminados permite determinar dónde existe una afectación, conocer su alcance y establecer qué riesgos puede representar para las personas y los ecosistemas. Para la administración distrital, recuperar de manera segura estos espacios no solo permite reducir riesgos ambientales, sino también devolverles posibilidades de uso dentro de la dinámica urbana.
La secretaria distrital de Ambiente, Adriana Soto, destacó que gestionar un sitio contaminado implica abordar simultáneamente aspectos ambientales, sanitarios y territoriales. Bajo esta perspectiva, la recuperación de un predio puede significar mucho más que una intervención física, debido a que permite reducir riesgos y generar nuevas posibilidades para espacios que permanecían limitados por la contaminación. La funcionaria señaló que esta tarea adquiere mayor relevancia en Bogotá debido a la presión que existe sobre el suelo disponible para el crecimiento de la ciudad.
En este contexto, Bogotá reúne este 18 y 19 de agosto a autoridades ambientales, entidades del Gobierno Nacional, representantes de la academia, gremios, firmas consultoras, sector privado y expertos nacionales e internacionales en el seminario “Retos asociados a la gestión de sitios contaminados y pasivos ambientales en Colombia”. El encuentro busca intercambiar experiencias y fortalecer las capacidades técnicas para identificar, evaluar y gestionar terrenos afectados. La agenda también permite conocer tecnologías y metodologías aplicadas en otros países para enfrentar problemáticas similares.
El objetivo del intercambio no se limita a presentar experiencias, sino a comparar metodologías, analizar casos reales y conocer herramientas que puedan mejorar la toma de decisiones. La Secretaría de Ambiente busca fortalecer los procesos que permiten establecer dónde está la contaminación, hasta dónde se ha extendido y qué nivel de riesgo representa. Esta información resulta fundamental para definir cuándo intervenir un terreno, qué alternativas utilizar y cómo desarrollar acciones de recuperación sin generar nuevos impactos sobre las personas o los ecosistemas.
Uno de los principales retos consiste en avanzar desde la identificación de la contaminación hacia la recuperación efectiva del territorio. Las sustancias presentes en el suelo o en aguas subterráneas pueden desplazarse más allá del punto donde se originaron y afectar otros recursos naturales. Por esta razón, las autoridades requieren información técnica suficiente para establecer el comportamiento de cada contaminante y definir medidas proporcionales al riesgo. Un diagnóstico adecuado permite evitar intervenciones innecesarias y concentrar recursos donde realmente existe una amenaza.
La gestión de estos terrenos también está relacionada con el futuro urbano de Bogotá. Un espacio afectado por contaminación puede permanecer limitado para determinados usos mientras no existan condiciones que garanticen su recuperación segura. Cuando la intervención permite reducir o controlar el riesgo, el territorio puede recuperar valor ambiental y urbano. Colombia, además, avanza en la construcción de reglas para identificar y gestionar pasivos ambientales, entendidos como lugares con afectaciones que requieren evaluación y atención mediante capacidades técnicas e institucionales.
La experiencia acumulada por Bogotá durante 10 años ha permitido desarrollar metodologías y guías para investigar la contaminación, evaluar riesgos y orientar decisiones sobre la intervención de terrenos. Para la Secretaría Distrital de Ambiente, ese conocimiento representa una base que puede contribuir al fortalecimiento de la gestión nacional de pasivos ambientales. El desafío ahora está en seguir mejorando la información disponible, identificar las alternativas más adecuadas para cada caso y avanzar en la recuperación segura de espacios que todavía representan riesgos para las personas o el ambiente.
