El espíritu deportivo y la solidaridad internacional convergen este jueves en la capital del Cesar con la llegada de la delegación venezolana a los II Juegos Parasuramericanos Valledupar 2026. Un grupo inicial de 61 para atletas arribó en un vuelo chárter para participar en disciplinas clave como paracycling, baloncesto en silla de ruedas, tenis de mesa, gólbol, voleibol sentado y powerlifting. Esta participación marca un hito de resiliencia para el vecino país, tras afrontar recientemente dos sismos de gran magnitud el pasado 24 de junio.
La presencia de los deportistas venezolanos es posible gracias al respaldo conjunto del Ministerio del Deporte de Colombia, el Comité Paralímpico de las Américas y la organización local. A pesar de la compleja situación humanitaria que atraviesa su nación, los competidores confirmaron su asistencia a este evento multideportivo, el cual reúne a 11 países de la región. El deporte se ha convertido, en este escenario, en un símbolo de unidad regional y superación personal frente a las adversidades naturales que afectaron a sus comunidades.
La delegación completa sumará 123 para atletas, ya que el segundo grupo tiene programado su arribo para el 9 de julio. Este equipo adicional se encargará de disputar las 7 disciplinas restantes del programa oficial de los Juegos. Es relevante recordar que, en la primera edición del evento hace 12 años en Santiago de Chile, Venezuela logró consolidarse como la tercera potencia en el medallero general, lo que genera grandes expectativas sobre su desempeño técnico en esta nueva versión en suelo colombiano.
Los Juegos Parasuramericanos, que se llevarán a cabo del 2 al 15 de julio, contarán con una infraestructura de primer nivel heredada de los pasados Juegos Bolivarianos Valledupar 2022. Los escenarios incluyen el Complejo Deportivo de Alto Rendimiento La Gota Fría, que abarca el coliseo de combate y el estadio de atletismo, además del coliseo de baloncesto. Estos espacios han sido adaptados para cumplir con las exigencias internacionales de accesibilidad, garantizando condiciones óptimas para todos los deportistas en competencia.
El cronograma oficial contempla el uso de instalaciones especializadas como el complejo de tenis, el coliseo cubierto Julio Monsalvo y el estadio de fútbol Armando Maestre Pavajeau. Este último será el recinto encargado de acoger la ceremonia inaugural el 5 de julio, un evento que promete resaltar la diversidad cultural de los países participantes. Asimismo, el Centro Cultural de la Música Vallenata, una megaobra regional reciente, servirá como punto de encuentro estratégico para las actividades de integración cultural y recreativa durante el certamen.
En el municipio de Codazzi, que actúa como subsede, se centralizarán las competencias de fútbol para ciegos en una Villa Deportiva especialmente preparada. Por su parte, las pruebas de paracycling de ruta en sus dos modalidades recorrerán la vía departamental La Palizada. Esta descentralización de las sedes demuestra la capacidad logística de la región para movilizar recursos y personal técnico, asegurando que las justas tengan un impacto positivo en diversos sectores del departamento del Cesar y fortalezcan su vocación deportiva.
La importancia de estos Juegos trasciende lo estrictamente competitivo, posicionando a Valledupar como un referente regional en la organización de eventos paralímpicos de gran escala. La infraestructura dispuesta no solo cumple con los estándares técnicos, sino que deja un legado social para la formación de nuevos talentos locales en el deporte adaptado. El compromiso de las autoridades territoriales con la inclusión ha sido total, facilitando los servicios médicos, de transporte y de alojamiento para todos los para atletas internacionales.
La clausura del evento, programada para el 15 de julio, cerrará dos semanas de intensa actividad donde primará la sana competencia y el intercambio de experiencias entre las delegaciones. Con el apoyo decidido de Colombia, los atletas venezolanos buscan reeditar sus éxitos históricos en las justas parasuramericanas. Mientras tanto, la ciudad se mantiene expectante, demostrando su capacidad hospitalaria y su firme voluntad de convertir el deporte en un lenguaje universal de esperanza, progreso y paz para toda la comunidad suramericana.
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