TransMilenio cierra un ciclo significativo bajo la dirección de María Fernanda Ortiz, quien deja la gerencia general de la entidad para liderar la Secretaría Distrital de Movilidad. Su gestión de dos años y medio estuvo marcada por el desafío de mantener la operación en una ciudad con más de 1.000 frentes de obra simultáneos y cerca de 900 bloqueos externos. Pese a estas dificultades, el Sistema logró posicionarse como un pilar fundamental que garantiza la movilidad diaria de más de 4 millones de usuarios en Bogotá.
El avance hacia la electromovilidad fue uno de los logros más relevantes de este periodo. Actualmente, el Sistema cuenta con 1.543 buses eléctricos y mantiene una hoja de ruta clara para alcanzar los 2.297 vehículos de este tipo antes de finalizar 2027. La modernización no se limitó a la flota, sino que incluyó la adecuación de seis patios estratégicos con infraestructura de recarga avanzada y la adjudicación de la Fase VI, proyecto clave para integrar el servicio con el municipio de Soacha mediante 269 buses articulados.
La innovación tecnológica transformó la experiencia de los pasajeros, destacándose la implementación de TransMiPass, el primer abono de transporte público en Colombia que ofrece ahorros cercanos al 30,7%. A esto se sumó la actualización de la aplicación TransMi[app] y la puesta en marcha de un nuevo Centro de Control Integrado, el cual unifica la gestión de los componentes troncal, zonal y de cable. Estas herramientas permiten hoy una toma de decisiones basada en analítica de datos y una respuesta más eficiente ante incidentes en tiempo real.
El fortalecimiento financiero también fue protagonista, con la emisión de títulos de contenido crediticio por 2,2 billones de pesos en la Bolsa de Valores de Colombia. Esta operación, con una alta demanda por parte de los inversionistas, refleja la confianza del mercado en la estructura administrativa del Ente Gestor, cuya calificación crediticia AAA permitió asegurar los recursos necesarios para proyectos troncales como las avenidas Ciudad de Cali y Carrera 68. La banca nacional ha vuelto a financiar los proyectos del Sistema tras años de distancia.
La entidad apostó por el desarrollo urbano con el programa TransMi Construye Ciudad, proyectando intervenciones inmobiliarias de gran escala alrededor de las estaciones. El primer desarrollo, situado en la estación intermedia Avenida Primero de Mayo, prevé la creación de más de 25.000 metros cuadrados destinados a vivienda y servicios comerciales. Este modelo demuestra que la infraestructura de transporte puede convertirse en un catalizador para ordenar el territorio, generar fuentes de ingreso adicionales y mejorar los entornos urbanos que rodean a los portales y corredores.
El componente social recibió una atención especial a través de la Ruta del Arte y la implementación de un Plan de Acción de Género. La cifra de mujeres conductoras creció un 25% durante estos dos años, sumando hoy 1.037 operadoras con una proyección de crecimiento sostenido. Estas iniciativas buscan no solo mejorar la cultura ciudadana, con un 88% de desaprobación al vandalismo entre los usuarios, sino también crear condiciones más equitativas dentro de una organización que emplea a miles de personas en la capital.
Como testimonio del impacto positivo de estas políticas, el Índice de Satisfacción del Usuario alcanzó un 78% en el primer semestre de 2026, marcando el nivel más alto en la historia de la institución. Este indicador representa un incremento de 9 puntos porcentuales desde 2024, consolidando el trabajo de todo el equipo técnico y operativo. El resultado demuestra que la pedagogía y la mejora constante en la calidad del servicio son caminos efectivos para transformar la percepción pública de un sistema que enfrenta presiones operativas constantes.
Ortiz entrega un sistema que ahora debe afrontar la integración definitiva con la Primera Línea del Metro, un desafío que exigirá niveles superiores de coordinación, tecnología y sostenibilidad financiera. El éxito de esta nueva fase dependerá de la capacidad de la administración para mantener la confianza ciudadana y continuar con la modernización de los sistemas de recaudo y control. El reto para los años venideros sigue siendo lograr que el transporte público sea la opción predilecta y el mayor motivo de orgullo para todos los habitantes de Bogotá.
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