El sector lácteo colombiano atraviesa una fase de recuperación notable, impulsada por un incremento en la producción nacional que alcanzó los 8.400 millones de litros durante 2025, lo que representa un crecimiento del 9 % respecto al año anterior. En el marco del 12.º Congreso Internacional de la Industria Láctea y el 18.º Congreso Panamericano de la Leche, Ana María Gómez Montes, presidente ejecutiva de Asoleche, destacó que el consumo per cápita también muestra signos positivos, acercándose a las recomendaciones de la FAO con 167 litros anuales por persona.
A pesar de este panorama favorable, el gremio advierte que persisten desafíos estructurales significativos, siendo la alta informalidad el más urgente, pues cerca del 45 % de la producción se comercia por canales que no cumplen con las regulaciones de precios ni de calidad. A esta problemática se suma la necesidad de elevar la competitividad exportadora, dado que los costos de producción por litro de leche cruda en el país son elevados frente a otros mercados latinoamericanos, lo cual limita las oportunidades de expansión internacional.
La productividad es otro reto crítico, considerando que la base del sector está compuesta mayoritariamente por pequeños productores con predios inferiores a 5 hectáreas. Ante este escenario, la estrategia de Asoleche se centra en la asociatividad y en la creación de incentivos para transitar hacia la formalidad. Gómez Montes enfatizó que es imperativo actualizar el marco normativo vigente, ya que existen reglamentaciones sobre precios y condiciones de mercado que datan de hace más de dos décadas y resultan obsoletas para la dinámica actual.
En cuanto a la calidad de la información, el gremio subraya la importancia de defender el perfil nutricional de los lácteos frente a la desinformación. La presidente ejecutiva criticó las recomendaciones infundadas de eliminar los lácteos de la dieta, recordando que la matriz láctea ofrece beneficios únicos difíciles de sustituir por bebidas vegetales. Asimismo, llamó la atención sobre las nuevas normas de etiquetado, señalando que, aunque tienen buenas intenciones, podrían ser excesivamente restrictivas o confusas para el consumidor final.
El evento realizado en Medellín no solo sirvió como balance, sino como un centro de transferencia de conocimiento global, congregando a representantes de más de 16 países. La elección de Antioquia como sede no fue fortuita, ya que el departamento es el principal productor nacional y ostenta una tasa de formalidad del 94 %. Este modelo antioqueño se presenta como el referente técnico y productivo que el resto del país debe emular para alcanzar estándares de clase mundial en la industria láctea.
La hoja de ruta hacia el futuro exige un enfoque integral que combine tecnología, regulación moderna e innovación. La integración de herramientas como la inteligencia artificial y la mejora en la medición de datos son piezas claves para que los procesos de transformación sean más eficientes. La industria sostiene que, más allá de la producción, el compromiso fundamental debe seguir siendo garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición de las familias colombianas, mediante un producto que cumpla con los máximos estándares de calidad.
El sector lácteo se encuentra, por tanto, en una encrucijada donde el diagnóstico ha sido ampliamente superado, lo que demanda el paso hacia soluciones prácticas y ejecutables. La convergencia entre los sectores productivo, académico y gubernamental es la única vía para consolidar la competitividad y superar la heterogeneidad que caracteriza al sector primario. Solo mediante la formalización y una regulación adecuada será posible que Colombia deje de ser un mercado disperso para convertirse en una potencia regional en el procesamiento y comercialización láctea.
El compromiso con la sostenibilidad y la transparencia será el eje que definirá el éxito de estos esfuerzos en los próximos años. Asoleche mantiene una visión optimista, fundamentada en los indicadores de crecimiento del primer trimestre de 2026, los cuales confirman una tendencia alcista en los hogares. El sector se prepara para enfrentar un mercado internacional exigente, confiando en que la articulación de políticas públicas permitirá, finalmente, que la industria láctea nacional alcance su verdadero potencial de crecimiento y bienestar social.
