Gobierno saliente radicará proyecto para prohibir el fracking y proteger recursos hídricos

 

Los ministerios de Minas y Energía y de Ambiente presentarán, el próximo 20 de julio, ante el nuevo Congreso de la República, un proyecto de ley que busca prohibir formalmente la práctica del fracking en el territorio colombiano. Esta iniciativa legislativa está sustentada en evidencia científica que advierte sobre los riesgos ambientales, sociales y para la salud pública. El objetivo principal es la protección del agua y de los ecosistemas vitales que hoy se ven amenazados por esta técnica extractiva.

El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, confirmó la radicación del articulado durante la instalación del periodo constitucional 2026-2030, subrayando la postura del Estado frente a la defensa de los recursos naturales. Según el alto funcionario, esta propuesta busca blindar los territorios frente a una técnica que, aunque fue impulsada por administraciones anteriores como una solución económica, no demostró viabilidad. El propósito es consolidar una transición energética que priorice la vida y el patrimonio ambiental del país.

El anuncio se realizó en el marco de la entrega de 2.494 paneles solares en Becerril y Curumaní, Cesar, beneficiando a 4.300 habitantes con energía limpia. Estos proyectos, con una inversión de 36.000 millones de pesos, generarán 1.870 MWh anuales, evitando la emisión de 340 toneladas de dióxido de carbono. La apuesta gubernamental demuestra que la democratización de la energía es posible mediante soluciones solares que reducen las brechas sociales en zonas del país que carecían de suministro constante.

La estrategia actual se articula a través de las Comunidades Energéticas, un modelo que diferencia esta gestión de los intentos aislados realizados en el pasado. A diferencia de esquemas previos, este modelo integra la planeación territorial, la focalización de beneficiarios y una sostenibilidad financiera a largo plazo. A la fecha, Colombia cuenta con 848 comunidades energéticas implementadas, que benefician a 567.558 personas y cuentan con una capacidad instalada de 29,68 MWp, mediante una inversión total superior a los 382.913 millones de pesos.

El despliegue de estas soluciones solares fortalece la gobernanza local y promueve la participación activa de los ciudadanos en la construcción de su propio sistema energético. El Ministerio de Minas y Energía resalta que, mediante la apropiación comunitaria de la infraestructura, se garantiza la durabilidad de los equipos, los cuales tienen una vida útil estimada de 25 años. Estas acciones aseguran beneficios tangibles para los territorios históricamente excluidos, llevándoles energía confiable y reduciendo costos significativos para los hogares.

Sobre el proceso de transición, el Ministerio reitera que se mantiene el flujo de información clara frente a la gestión y los desafíos del sector. Ante la decisión de la administración entrante de no continuar con los espacios de empalme, esta cartera asegura que la ciudadanía tendrá acceso a los resultados y avances logrados en el último cuatrienio. La transparencia es fundamental para que el país reconozca el estado actual de las inversiones y los proyectos estratégicos del sector energético nacional.

Las Comunidades Energéticas se han consolidado como plataformas de transformación territorial que articulan proyectos tanto en las zonas no interconectadas como en el sistema interconectado nacional. Este enfoque no solo busca transformar la matriz productiva, sino asegurar que las comunidades cuenten con el respaldo estatal para edificar nuevas oportunidades. El modelo busca convertir la riqueza energética en prosperidad compartida, sentando las bases para una transición justa que resalte la soberanía y la equidad social en toda la geografía.

Con la radicación de la ley antifracking, el Estado reafirma su compromiso de seguir democratizando el acceso a la energía, fortaleciendo la seguridad energética y posicionando a Colombia como un referente regional. El enfoque actual garantiza que las políticas públicas impacten positivamente el bienestar, la dignidad y el desarrollo humano. Esta ruta legislativa, sumada a la masificación de paneles solares, constituye un avance decisivo en la construcción de un sistema energético más justo, sostenible y equilibrado para la nación.

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