La Vicepresidencia de la República y el Archivo General de la Nación oficializaron el renombramiento de cuatro fondos documentales de los periodos colonial y republicano. Esta decisión marca un precedente histórico en Colombia al resignificar categorías documentales que habían sido construidas a partir de denominaciones coloniales y discriminatorias hacia los pueblos afrodescendientes, negros, indígenas, raizales y palenqueros, convirtiéndose en la primera acción de esta naturaleza ejecutada en el territorio nacional.
La medida, impulsada firmemente por la vicepresidenta Francia Elena Márquez Mina y por Francisco Javier Flórez Bolívar, director del archivo nacional, constituye una profunda acción simbólica de reparación y justicia histórica. Más allá de modificar las denominaciones institucionales, esta transformación representa un avance sustancial en la forma en que el Estado interpreta, reconoce y preserva el patrimonio documental de la nación, incorporando un enfoque prioritario de dignidad, memoria y reconocimiento cultural.
Durante cerca de dos años, ambas entidades estatales lideraron un riguroso trabajo técnico, académico y participativo que incluyó cinco diálogos públicos, la elaboración de documentos especializados y una consulta ciudadana. Asimismo, se establecieron espacios de concertación con organizaciones étnicas, archivistas, historiadores e investigadores, permitiendo construir nuevos criterios para describir el patrimonio documental desde una perspectiva de respeto por la diversidad.
Al respecto, la vicepresidenta Francia Elena Márquez señaló la importancia fundamental de resignificar el lenguaje oficial del Estado. “Los archivos son fundamentales para conocer la verdad, esa verdad nos permite entender qué ocurrió, quiénes se beneficiaron del sistema colonial y esclavista, y por qué las reparaciones históricas también comienzan por resignificar nuestro lenguaje y la forma en que somos nombrados”, afirmó la alta funcionaria durante la presentación oficial.
Como resultado directo de este proceso participativo, fondos como Negros y esclavos, Caciques e indios, Esclavos e Indios fueron renombrados como Vidas afrodescendientes, Pueblos indígenas, Esclavización y resistencias, y Estado y pueblos indígenas. Esta modificación transforma radicalmente la manera en que la administración pública interpreta el pasado, reemplazando expresiones ofensivas por conceptos que honran las memorias y las resistencias históricas de los pueblos étnicos.
Por su parte, el director del archivo, Francisco Flórez Bolívar, destacó que esta iniciativa posiciona al país como un referente regional en la transformación de las políticas archivísticas. "¿Por qué si es posible que se nos arrebate la manera en que nos hemos llamado? ¿Por qué no es posible dignificar a las comunidades y aquellos pueblos que han sufrido los efectos del racismo y la discriminación?", enfatizó el funcionario durante la apertura del encuentro académico.
La iniciativa incorpora un enfoque de descripción restaurativa que contextualiza los documentos históricos y explica las violencias simbólicas presentes en los registros guardados durante siglos. Actualmente, el archivo nacional custodia cerca de 40.000 metros lineales de documentos físicos, muchos dedicados a poblaciones étnicas, los cuales se encuentran disponibles para la consulta ciudadana con el propósito de democratizar el patrimonio documental y convertirlo en un instrumento de dignificación.
Transformar los archivos públicos en herramientas eficaces para la verdad y la justicia reafirma el compromiso estatal con los derechos de las comunidades étnicas del país. Reconocer a los pueblos afrodescendientes, negros, indígenas, raizales y palenqueros como protagonistas centrales de la historia nacional consolida una institucionalidad más equitativa e incluyente. Las directivas estatales continuarán impulsando acciones de reparación que garanticen la memoria colectiva y el respeto por la diversidad cultural.
