Putin saluda a De la Espriella y él responde: “reciprocidad, progreso y crecimiento colectivo”


El presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, envió el viernes 26 de junio un mensaje formal de felicitación al presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, a través de la Embajada rusa en Bogotá, que lo divulgó en su cuenta oficial de X. El gesto llegó dos días después de que el Consejo Nacional Electoral proclamara formalmente a De la Espriella y se suma a la ola de pronunciamientos de mandatarios y gobiernos de distintas partes del mundo que han reconocido su victoria electoral.

En el mensaje, dirigido con el protocolo formal de “A Su Excelencia, Señor Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, Presidente electo de la República de Colombia”, Putin fue breve y directo. El mandatario ruso destacó el carácter “amistoso” de las relaciones bilaterales entre los dos países y expresó su confianza en que la gestión de De la Espriella contribuirá al “desarrollo ulterior de la cooperación bilateral mutuamente beneficiosa en diversos ámbitos”. Cerró deseando éxitos, salud y bienestar al próximo mandatario colombiano.

La respuesta de De la Espriella llegó en la mañana del sábado 27 de junio, también a través de X. El presidente electo agradeció al líder ruso por su mensaje y sus “buenos augurios para con el pueblo colombiano”, y trazó en pocas palabras los lineamientos de lo que será su política exterior en esa relación bilateral: “Nuestras naciones reforzarán las acciones que garanticen una comunicación fluida y decisiones bilaterales que signifiquen reciprocidad, progreso y crecimiento colectivo en un contexto global”.

El tono de la respuesta de De la Espriella sorprendió a varios de sus seguidores, quienes esperaban una posición más cautelosa o distante frente a Moscú, dado el alineamiento declarado del presidente electo con los gobiernos de Trump en Estados Unidos y Milei en Argentina, ambos críticos del gobierno ruso. Sin embargo, el lenguaje del mandatario electo apuntó a una relación pragmática y no antagónica con Rusia, en línea con la diplomacia de Estado que prometió ejercer durante su campaña presidencial.

La carta de Putin cobra relevancia geopolítica en el contexto actual: Colombia mantendrá relaciones diplomáticas con Rusia pese al aislamiento internacional que ha afrontado Moscú tras la invasión de Ucrania en 2022. El saliente gobierno de Petro había mantenido una posición de equilibrio en el conflicto, sin condenar explícitamente la invasión en escenarios multilaterales. De la Espriella deberá definir si su gobierno adopta una postura más crítica de Moscú o si preserva el pragmatismo diplomático de la tradición colombiana en ese frente.

Colombia y Rusia no comparten una agenda bilateral densa en términos de comercio, inversión o cooperación militar, pero mantienen canales diplomáticos activos y la embajada rusa en Bogotá ha tenido una presencia pública destacada durante los últimos años.  El mensaje de Putin llega en un momento en que la política exterior colombiana está en proceso de redefinición, con un gobierno entrante que ha prometido fortalecer las relaciones con Estados Unidos, que se deterioraron durante el cuatrienio de Petro.

El mensaje ruso se suma al de otros líderes que han saludado la victoria de De la Espriella. Donald Trump lo celebró con un escueto “He won, big!” en Truth Social; la primera ministra italiana Giorgia Meloni prometió profundizar las relaciones bilaterales e invitó al presidente electo a visitar Roma; el secretario de Estado Marco Rubio ofreció trabajar en cooperación en seguridad, inmigración y lazos económicos; y el presidente chileno José Antonio Kast celebró el resultado como una buena noticia para la región.

El reconocimiento de Putin al resultado de las elecciones colombianas contrasta con la postura de algunos aliados del presidente saliente Gustavo Petro, como el venezolano Nicolás Maduro y el cubano Miguel Díaz-Canel, quienes no habían emitido un pronunciamiento público sobre la victoria de De la Espriella al momento de escribirse esta nota. El mapa de los países que felicitaron y los que guardaron silencio dibuja, por sí solo, los contornos de la nueva realidad geopolítica que Colombia enfrentará a partir del 7 de agosto.

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