Ministerio de Agricultura declara zona de protección alimentaria en más de cinco mil hectáreas del municipio de Tenjo

 

El Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia, en coordinación con las autoridades de planificación, oficializó la delimitación de 5703 hectáreas como Área de Protección para la Producción de Alimentos en el municipio de Tenjo. La medida legal, formalizada el 12 de junio de 2026, abarca exactamente el 50 % de la extensión territorial de esta localidad ubicada en la provincia de Sabana Centro. La iniciativa busca salvaguardar los suelos con alta vocación agropecuaria frente al crecimiento urbano desordenado, la especulación inmobiliaria y los cambios irregulares en el ordenamiento territorial.

La asignación de esta figura de especial protección ambiental responde de manera directa a los mandatos judiciales relacionados con la recuperación de la cuenca hidrográfica del río Bogotá. Las directrices nacionales atienden lo dispuesto en la Sentencia del Consejo de Estado y en la Orden 4.18, las cuales exigen la actualización inmediata de los planes de ordenamiento territorial municipales. La ubicación estratégica de los predios declarados sitúa a la provincia como un eje hídrico fundamental para el equilibrio ecosistémico del departamento de Cundinamarca.

El representante de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos en la región, Rodrigo Yazo, manifestó que la declaratoria representa un hito histórico para la defensa de la soberanía alimentaria local. El vocero comunitario resaltó la importancia de blindar jurídicamente los terrenos fértiles frente a los proyectos de expansión industrial y de vivienda campestre que amenazan la identidad rural. El proceso de delimitación técnica fue liderado por la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria tras concertar mesas de socialización con los cabildos y las organizaciones agrarias de base.

La estructura agrícola consolidada en el municipio de Tenjo cumple una función prioritaria en el abastecimiento nutricional de los centros urbanos de la Sabana de Bogotá. Los censos sectoriales registran un volumen de producción anual de 18050 toneladas de papa, consolidándose como el principal cultivo transitorio de la zona. De igual forma, las unidades productivas aportan al mercado un promedio de 3216 toneladas de lechuga y 2310 toneladas de zanahoria. El portafolio de hortalizas menores incluye cosechas estables de espinaca, arveja verde y maíz tecnificado.

El componente pecuario de la localidad registra un dinamismo relevante mediante la explotación de ganadería lechera especializada, con un rendimiento anualizado que alcanza los 25.9 millones de litros de leche cruda. Asimismo, la industria avícola local administra un inventario permanente que supera las 122000 aves de postura, generando una oferta de 27.8 millones de unidades de huevos al año. Los encadenamientos de la porcicultura tecnificada complementan los ingresos de los medianos productores. Estas cadenas de valor dinamizan la generación de empleo en las veredas.

Las estadísticas oficiales indican que los clústeres de agricultura campesina y familiar de Tenjo canalizan el 91 % de sus excedentes de cosecha hacia la central de abastos Corabastos. La alta dependencia comercial de la capital colombiana frente a estos alimentos resalta la urgencia técnica de impedir que los suelos con alta calificación agrológica sean pavimentados. Los comités de planificación agraria consideran que la protección del suelo fértil estabiliza los precios mayoristas de los productos de la canasta básica familiar.
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El viceministro de Desarrollo Rural, José Luis Quiroga, puntualizó que la normativa busca conciliar los objetivos de conservación de la biodiversidad con las metas de soberanía alimentaria del Estado. El funcionario argumentó que los sistemas agroecológicos tradicionales implementados por los labriegos andinos protegen la capa vegetal y regulan los ciclos del agua de forma natural. Las transferencias presupuestales futuras de la cartera agrícola priorizarán la entrega de subsidios e incentivos técnicos para las fincas tradicionales que queden inscritas dentro del polígono.

La consolidación de las áreas de protección agropecuaria en Cundinamarca establece un modelo de planificación territorial aplicable a otras zonas con tensiones de conurbación en el país. Diversos observadores económicos estiman que la rigidez normativa de los nuevos usos del suelo desestimulará las prácticas ilícitas asociadas al volteo de tierras. La vigencia de las áreas de producción rural resguarda la memoria cultural de las comunidades campesinas frente a la modernización urbana. El éxito del plan piloto medirá la sostenibilidad alimentaria regional.

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