La Procuraduría exige al ICBF un informe urgente sobre el restablecimiento de derechos de niña indígena en Cali

 

La Procuraduría General de la Nación emitió un pronunciamiento de rechazo y consternación institucional ante el reporte de secuestro y abuso sexual del que fue víctima una niña de cuatro años perteneciente a una comunidad indígena en la ciudad de Cali. El órgano de control calificó el acontecimiento como una agresión directa contra las garantías constitucionales de los menores de edad en el país. El Ministerio Público instó a las agencias judiciales del departamento a desplegar sus capacidades investigativas para esclarecer los hechos y evitar la impunidad en el caso.

El requerimiento oficial fue remitido con carácter inmediato a las directivas del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar para que detallen las acciones administrativas activadas en favor de la menor. La solicitud del ente de control exige que el organismo de protección familiar certifique el inicio de los protocolos de restablecimiento integral de derechos consagrados en la legislación nacional. Asimismo, la entidad estatal exhortó a las comisarías locales a brindar un acompañamiento psicosocial robusto y permanente al núcleo familiar afectado por la agresión.

Los reportes iniciales recaudados por los investigadores detallan que las conductas delictivas se perpetraron el pasado 28 de mayo en el perímetro céntrico de la capital del Valle del Cauca. Un sujeto desconocido abordó a la madre de la menor en las inmediaciones de la Plazoleta de San Francisco, valiéndose de engaños relacionados con la supuesta entrega de ayudas alimentarias y mercados. El agresor instrumentalizó las condiciones de vulnerabilidad extrema y el estado de desplazamiento forzado en el que se encontraba la familia para perpetrar el rapto.

La Procuraduría Delegada para la Defensa de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia asumirá la vigilancia superior del proceso penal con el propósito de garantizar la celeridad de las audiencias. Los delegados judiciales solicitaron a la Fiscalía General de la Nación priorizar los análisis forenses y las pruebas técnicas que permitan la plena identificación y captura del responsable material. Las autoridades civiles recalcaron que las poblaciones nativas desplazadas cuentan con un marco de protección constitucional reforzado que obliga a una respuesta estatal prioritaria.

Por su parte, las organizaciones de derechos humanos en el suroccidente del país hicieron un llamado para que las redes de salud pública de Cali aseguren la atención médica especializada requerida en estos casos de violencia de género. El protocolo de emergencia médica debe ejecutarse bajo estrictos criterios de enfoque diferencial, respetando los usos y costumbres de la etnia a la que pertenece la víctima. Los defensores comunitarios insisten en que la barrera lingüística no puede convertirse en un obstáculo para el acceso a la justicia.

Los analistas de políticas públicas señalan que este tipo de agresiones evidencia la desprotección estructural que sufren las familias indígenas que llegan a los centros urbanos huyendo del conflicto armado rural. La falta de albergues institucionales seguros expone a los menores a redes criminales y depredadores que se aprovechan de las necesidades básicas insatisfechas de los migrantes internos. Las agencias del distrito de Cali deberán revisar los programas de asistencia social vigentes para identificar los vacíos logísticos en las zonas de espacio público.

El Ministerio Público mantendrá una mesa de seguimiento técnico con la Defensoría del Pueblo para verificar que las medidas cautelares dictadas en favor de la niña y sus hermanos se cumplan de manera estricta. El objetivo de la intervención del organismo es evitar la revictimización de la menor durante las etapas de declaración judicial y asegurar que el entorno de vivienda temporal asignado posea las condiciones de seguridad necesarias. Las autoridades reiteraron que la protección de la niñez constituye un mandato prioritario que vincula a todas las ramas del poder público.

Finalizando las acciones de control preferente, la Procuraduría instó a la ciudadanía vallecaucana a suministrar cualquier información que facilite la ubicación del sospechoso a través de las líneas de denuncia de la policía judicial. La cooperación de los comerciantes de la Plazoleta de San Francisco mediante el aporte de las grabaciones de las cámaras de seguridad privada resulta determinante para reconstruir la ruta de escape del implicado. Con la articulación de estas herramientas, el Estado busca aplicar de forma rigurosa las sanciones penales pertinentes, cerrando el paso a la impunidad.

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