La Policía Nacional de Colombia, a través de su Seccional de Investigación Criminal (SIJIN), asestó un golpe a las redes delincuenciales dedicadas al robo de automotores en el departamento de Cundinamarca. En una reacción operativa que tomó menos de 24 horas, los investigadores lograron recuperar cinco de los seis vehículos que habían sido hurtados de un parqueadero comercial. El hecho delictivo original se registró en las instalaciones de un parqueadero ubicado en el barrio Fusacatán, dentro de la jurisdicción del municipio de Fusagasugá.
Tan pronto como las autoridades locales conocieron el reporte del asalto, el comando departamental de la institución desplegó de manera inmediata la estrategia de seguridad conocida como plan candado. Esta medida táctica de cierre de vías terrestres se implementó para bloquear las principales rutas de escape provinciales y cerrarle el cerco operativo a los delincuentes. La presión de las patrullas en los corredores viales obligó a los sospechosos a dispersar los automotores para evitar ser interceptados en flagrancia.
De forma complementaria al despliegue de las unidades de cuadrante, los peritos forenses de la SIJIN iniciaron el análisis técnico de las cámaras de vigilancia públicas y privadas del sector afectado. El rastreo de los videos e imágenes, sumado a la verificación de otros sistemas de monitoreo y lectores de placas, facilitó establecer con precisión la trazabilidad de la ruta de huida. Los datos recopilados en las primeras horas demostraron que los ladrones utilizaron inicialmente el corredor vial del peaje San Miguel.
Gracias al avance continuo de las labores investigativas y de inteligencia, las células policiales establecieron que los responsables del robo continuaron su fuga con dirección hacia el sur del perímetro urbano de Bogotá. Con el apoyo de las patrullas metropolitanas de la capital, se identificaron los inmuebles y sectores específicos que estaban siendo utilizados como centros de acopio temporal para ocultar las camionetas y automóviles. La geolocalización de las señales satelitales blindó la fase de ubicación en los barrios periféricos.
Los uniformados adscritos al caso se tomaron de forma simultánea los sectores residenciales de El Perdomo y Castilla, ubicados en las localidades bogotanas de Ciudad Bolívar y Kennedy, respectivamente. En estos puntos de la capital, el personal de la Policía Metropolitana ubicó las cinco unidades vehiculares, las cuales fueron dejadas en estado de abandono sobre la vía pública debido a la inminente llegada de los cuadrantes. Los peritos automotrices confirmaron que las propiedades recuperadas se encuentran avaluadas comercialmente en cerca de 700 millones de pesos.
Mientras los vehículos recuperados son sometidos a los respectivos peritajes de huellas dactilares y entregados a sus legítimos dueños, la institución mantiene activos los frentes de investigación judicial. Las bases de datos criminales y los testimonios de los residentes de las localidades intervenidas son analizados detalladamente para identificar los nombres y alias de los integrantes de esta banda transnacional. El ente acusador espera consolidar en las próximas semanas las respectivas órdenes de captura contra los autores materiales del hurto masivo.
Paralelamente al éxito operativo en la capital, las autoridades de policía adelantaron una rigurosa auditoría de inspección y control administrativo al parqueadero del barrio Fusacatán donde sucedieron los hechos. Durante la revisión del expediente comercial, los inspectores evidenciaron que el establecimiento funcionaba de manera informal al no contar con la documentación y reglamentación legal exigidas. Ante esta flagrante infracción al Código de Seguridad Ciudadana, se impuso de inmediato una orden de suspensión temporal de su actividad económica.
La Policía de Cundinamarca ratificó su compromiso con la protección del patrimonio de los ciudadanos y recordó la importancia de la corresponsabilidad comunitaria para neutralizar las economías ilegales en la provincia. La institución formuló una invitación pública a todos los residentes para que utilicen de forma oportuna y reservada la línea única de emergencias 123 para denunciar cualquier movimiento sospechoso. La información suministrada por los vecinos continuará operando como la herramienta principal para desmantelar los desguazaderos informales de la región.
