El andamiaje de la justicia penal de la república propinó un golpe contundente a las estructuras dedicadas al hurto violento bajo la modalidad de secuestro extorsivo exprés en las mallas urbanas de la capital. La Fiscalía General de la Nación oficializó la desarticulación operativa de un temido grupo delincuencial denominado Los Selectivos, facción vinculada con múltiples atracos a usuarios del servicio de transporte. Las acciones institucionales pretenden neutralizar las presiones delincuenciales perimetrales y devolver la tranquilidad a los ciudadanos residenciales en las localidades del norte de Bogotá.
Los balances del ente acusador confirman que un juez con funciones de control de garantías impuso de forma oportuna medida de aseguramiento en establecimiento carcelario contra ocho señalados delincuentes. Las mallas de sospechosos afectadas con la decisión judicial interna integran a Daniel Alfonso Mora Salazar, María Aliz Mendoza, Dilan Arley López Serrano y Felipe Morales Ramírez. Las interfaces penales de la judicatura vincularon formalmente al proceso carcelario a Neider Sebastián Díaz Ulloa, Erick Esneider Gutiérrez Parra, Omar Javier Garzón Mendoza y Michael Alexander Cadena Parra.
Las investigaciones de analítica forense determinaron que los imputados cumplían diferentes misiones delictivas orientadas a interceptar a ciudadanos que salían de los establecimientos nocturnos localizados en la Zona T. Los delincuentes utilizaban vehículos de transporte público tipo taxi como fachadas de servicio para retener de forma violenta a los pasajeros escogidos en los cuadrantes de entretenimiento. Una vez arriba del automotor, los asaltantes procedían a despojar a los usuarios de sus pertenencias, tarjetas de crédito y equipos de comunicación digital.
Uno de los hechos delictivos documentados con mayor rigor por los peritos judiciales se registró en la madrugada del 3 de mayo de 2025. En esa oportunidad civil, un ciudadano tomó el automotor de la red criminal, cuyo conductor coordinó mediante mensajes de telefonía celular la interceptación del trayecto con otros cómplices en vía. Dos asaltantes abordaron el vehículo para someter al pasajero mediante agresiones físicas permanentes, obligándolo a trasladarse bajo coacción criminal hacia las mallas residenciales situadas en el sector de San Cristóbal Sur.
Durante la retención forzada, las mallas de delincuentes propinaron múltiples golpes a la víctima y la intimidaron con amenazas de muerte para extraer las claves secretas de sus aplicaciones bancarias móviles. Los delincuentes ejecutaron transferencias virtuales fragmentadas, transacciones electrónicas directas y compras en establecimientos comerciales por un valor neto consolidado de 145 millones de pesos. Los balances del asalto revelan el uso intensivo de las interfaces financieras digitales de la banca formal para el desvío fraudulento de los dineros de la cuenta.
Asimismo, dos de los integrantes de la estructura criminal se movilizaron de manera alterna hasta la residencia del afectado para hurtar un automóvil de alta gama avaluado en 190 millones de pesos. Del inmueble residencial sustrajeron un teléfono inteligente, auriculares inalámbricos y un reloj digital de tecnología avanzada valorados en 12 millones de pesos. El afectado fue abandonado a su suerte en el barrio El Restrepo, registrando un tiempo neto de secuestro equivalente a 18 horas de privación ilegal de la libertad.
Una fiscal Gaula adscrita a la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales presentó el acervo de evidencias técnicas ante el juzgado durante la jornada de este 16 de junio de 2026. La delegada de la fiscalía general imputó los delitos de concierto para delinquir agravado, secuestro extorsivo y cargos por hurto calificado y agravado. Aunque las mallas de procesados se negaron a aceptar las conductas penales formuladas, el administrador de justicia legalizó los procedimientos de captura y ordenó el traslado a los pabellones.
Robustecer las labores de patrullaje coordinado en las zonas de rumba nocturna disminuye el accionar de las redes del multicrimen organizado y eleva el optimismo cívico de la población. Las ligas de comerciantes de la Zona T valoraron positivamente la celeridad exhibida por las mallas de inteligencia policial para desmantelar estas bandas de asaltantes de transporte. Con este riguroso panorama de planeación judicial y rigor penal, el Estado salvaguarda el patrimonio económico de las familias y asegura el ordenamiento del territorio distrital.
