Iván Cepeda sostuvo reunión con algunos líderes de centro para lograr alianza en torno a la Segunda Vuelta

 

A 5 días de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, el candidato Iván Cepeda convocó el martes 16 de junio una reunión estratégica en el Hotel Tequendama, en el centro de Bogotá. El encuentro reunió a exconstituyentes como Antonio Navarro-Wolf e Iván Marulanda, figuras del centro político como Luis Eduardo Garzón y el representante liberal Juan Carlos Losada, así como a Miguel Samper Strauss, quien participó en la campaña presidencial de Claudia López.  La señal política era clara: Cepeda necesita votos que no son suyos.

El candidato anunció que el encuentro buscaba consolidar el respaldo de empresarios, dirigentes políticos, expresidentes de las cortes, académicos, líderes sociales, líderes de opinión y artistas, dentro de lo que denominó un gran acuerdo nacional. El propósito declarado era tender puentes con sectores que en primera vuelta no votaron por él, en un escenario donde Abelardo de la Espriella obtuvo 43.7% y Cepeda 40.9% , dejando una brecha de casi 3 puntos que el candidato del Pacto Histórico debe remontar.

El mensaje más contundente de la reunión fue el descarte explícito de la asamblea nacional constituyente, uno de los temas que más inquietaba a los sectores de centro. Cepeda se comprometió a que “no será ninguna prioridad una asamblea constituyente, sino la búsqueda de esa concertación a través del acuerdo nacional”. Esta declaración funcionó como una línea roja que el candidato decidió no cruzar, precisamente porque era el principal obstáculo para atraer votos del centro independiente y de figuras que desconfían de cambios constitucionales abruptos.

El candidato también reafirmó la importancia de la carta magna y el respeto que implica la estructura fundamental del estado de derecho y la separación y armonía de los poderes públicos, y se comprometió a ser un gobernante para todos los colombianos y no solo para un sector o una facción política. Este discurso de unidad nacional representa un giro retórico significativo frente al lenguaje más confrontacional que caracterizó buena parte de su campaña en primera vuelta, donde la polarización entre izquierda y derecha fue el eje dominante.

La representante a la Cámara Catherine Juvinao reveló que están tratando de llegar a un acuerdo programático con Cepeda en torno a cuatro puntos: seguridad, salud, soberanía energética y emprendimiento. Juvinao también señaló que no puede hablar por la exalcaldesa Claudia López, pero indicó que todos, incluida ella, están esperando que ese acuerdo se concrete. La mención de López no es menor: sus votos en primera vuelta son considerados un botín electoral decisivo para la segunda vuelta.

Otras figuras presentes en el encuentro, como los exministros Juan Fernando Cristo y Luis Gilberto Murillo y el senador verde Ariel Ávila, ya hacen parte de la campaña de Cepeda. Su presencia en el Hotel Tequendama servía entonces como señal de respaldo consolidado, pero también como puente simbólico hacia quienes aún dudan. La mezcla de aliados ya confirmados con figuras todavía en negociación fue deliberada: mostrar que el centro tiene un lugar en un eventual gobierno de Cepeda.

Cepeda añadió como uno de los problemas urgentes la situación de seguridad y de orden público que viven varias regiones del país, que requiere ser atendida de manera integral. La inclusión explícita de la seguridad en el discurso no es casual. Según los datos de Google Trends revisados anteriormente, seguridad concentra el 17% del interés de búsqueda ciudadana en junio de 2026, solo superado por trabajo y economía. El candidato parece haber leído esa señal del electorado digital.

La reunión del Hotel Tequendama es la apuesta más visible de Cepeda para ampliar su coalición antes del cierre definitivo de campaña. Con una diferencia de 2.8 puntos en primera vuelta y un empate técnico en búsquedas digitales frente a Abelardo de la Espriella, cada voto del centro se convierte en una variable determinante. Lo que quedó sobre la mesa del Tequendama no fue solo una declaración política: fue el intento de un candidato de izquierda por convencer al centro de que puede gobernar para todos, a 4 días de que Colombia decida.

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