En el Salón Rojo del Hotel Tequendama se realizó la Cena de Honor para 235 soldados que culminaron el Curso de Preparación para el Retiro 2025-2, marcando el cierre de dos décadas de servicio al Ejército Nacional. Esta conmemoración permitió integrar a los militares en un ambiente de agradecimiento por su entrega, disciplina y valor al cumplimiento de la misión constitucional, consolidando así el reconocimiento institucional a su labor durante los últimos 20 años en diversas zonas del país.
Tras el evento social, los militares asistieron a la ceremonia de clausura en las instalaciones del Cantón Norte, donde finalizaron oficialmente su etapa de formación para la vida civil. Durante este curso, los participantes accedieron a un fortalecimiento de competencias laborales gracias a una alianza estratégica entre el Ministerio de Defensa Nacional y el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Estos programas técnicos y tecnológicos buscaron proporcionarles herramientas prácticas para facilitar su inserción en el mercado laboral y la gestión de proyectos productivos personales.
La oferta académica incluyó áreas de alta demanda técnica como Seguridad y Salud en el Trabajo, Gestión Logística y Contabilización de Operaciones. Estas capacitaciones fueron diseñadas para brindar una transición estructurada, permitiendo que cada soldado pudiera especializarse en sectores con mayor proyección civil. Al finalizar el curso, los militares cuentan ahora con credenciales que validan sus conocimientos adquiridos durante su carrera y su formación complementaria, optimizando sus capacidades para enfrentar los desafíos del sector productivo nacional.
El soldado profesional Óscar Roberto Gómez Bedoya, oriundo de Cartagena, fue el encargado de representar a los 235 militares en este cierre de ciclo. Acompañado de sus familiares, expresó su orgullo por los 20 años de servicio prestados al Ejército Nacional y resaltó la utilidad de la capacitación recibida. Gómez Bedoya enfatizó que, tras capacitarse en acondicionamiento físico y entrenamiento deportivo, junto con estudios de inglés, se siente preparado para emprender un nuevo proyecto de vida con mayor seguridad y propósito.
En su intervención, Gómez Bedoya envió un mensaje motivador a los jóvenes colombianos, instándolos a vivir la experiencia de prestar el servicio militar. El soldado destacó que la institución no solo forja hombres con vocación de servicio, sino que también entrega ciudadanos dotados de valores fundamentales, principios éticos y oportunidades concretas para la construcción de un mejor futuro. Su testimonio fue un reflejo del impacto positivo que el Ejército Nacional busca proyectar hacia las nuevas generaciones de la nación.
El comandante de la Décima Tercera Brigada, brigadier general César Augusto Martínez Páez, junto con los comandantes de las unidades tácticas, lideró los actos de clausura. Durante el evento, los oficiales exaltaron el compromiso, la lealtad y el profesionalismo de los soldados a lo largo de su carrera militar. Se hizo especial énfasis en su invaluable contribución a la seguridad y bienestar de los habitantes de Bogotá y Cundinamarca, reconociendo su aporte fundamental a la estabilidad regional durante las dos décadas de servicio.
Este proceso de transición no solo se enfoca en la formación técnica, sino también en el acompañamiento integral de los soldados. El Ejército Nacional reafirma su compromiso de brindar apoyo constante a quienes dedicaron años de su vida a la patria, asegurando que su salida de la fuerza activa sea un paso hacia nuevas oportunidades. La institución busca que sus miembros continúen sirviendo a Colombia desde nuevos escenarios, aplicando las virtudes militares aprendidas en la construcción de una sociedad más justa y desarrollada.
La ceremonia culminó con el firme propósito de mantener los vínculos entre los militares retirados y la institución. Con la entrega de certificados y la clausura formal del curso, el Ejército Nacional da por finalizado este capítulo académico, deseando éxito a los soldados en su nueva vida como ciudadanos civiles. La formación brindada es, en última instancia, una garantía de que el esfuerzo invertido por estos hombres se traducirá en beneficios tangibles para ellos, sus familias y el progreso productivo de Colombia.
