El alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán, reveló este miércoles 24 de junio que sostuvo la primera conversación oficial con el presidente electo Abelardo de la Espriella, en un diálogo breve pero cargado de significado institucional. “Fue una conversación corta pero positiva: tanto Abelardo de la Espriella como yo estamos listos a trabajar coordinadamente desde el próximo 7 de agosto para sacar adelante los grandes proyectos de Bogotá”, publicó Galán en X, marcando el inicio formal de la relación entre el Distrito y el nuevo gobierno nacional.
El tono del anuncio contrasta de manera deliberada con los cuatro años de relación tensa entre la Alcaldía Mayor y el gobierno saliente de Gustavo Petro, marcados por fricciones sobre proyectos estratégicos, transferencias de recursos y diferencias en el manejo del orden público en la ciudad. Galán fue explícito en que las páginas políticas deben quedarse atrás: “Le agradezco al presidente De la Espriella su respaldo y su buena disposición: Bogotá no tiene tiempo para diferencias ni discusiones políticas”, afirmó el mandatario distrital.
Por su parte, la campaña de De la Espriella informó que el presidente electo manifestó durante la llamada que “por encima de cualquier diferencia política, el interés superior debe ser el bienestar de los ciudadanos” y que “no hay espacio para divisiones ideológicas cuando se trata de trabajar por el progreso de Bogotá y de Colombia”. De la Espriella reiteró su disposición de coordinar esfuerzos con la administración distrital para sacar adelante proyectos estratégicos para la capital.
El diálogo se produce en un contexto en el que Bogotá concentra algunos de los proyectos de infraestructura más urgentes del país, con la Primera Línea del Metro como referente central. La obra supera el 79% de avance y su infraestructura deberá quedar lista antes de diciembre de 2027, en un proceso que requerirá la cofinanciación activa de la Nación para garantizar los compromisos adquiridos entre el Gobierno Nacional y el Distrito Capital.
Más allá del Metro, la agenda pendiente entre Bogotá y el Gobierno Nacional es extensa. Están sobre la mesa la adjudicación de la segunda línea del metro, los estudios de la tercera línea hacia Soacha, la expansión de las troncales de TransMilenio, el Regiotram, la segunda cárcel distrital y el restablecimiento de la cooperación en programas sociales como Colombia sin Hambre y Primera Infancia, que quedaron en punto muerto durante las tensiones del cuatrienio que termina.
La relación entre Galán y De la Espriella tiene condiciones propicias para la colaboración. Galán fue uno de los primeros alcaldes del país en reconocer públicamente la victoria de De la Espriella la noche del 21 de junio y en manifestar disposición para trabajar con el nuevo gobierno, antes incluso de que el CNE emitiera su declaratoria formal. Esa señal temprana allanó el camino para que la primera llamada entre ambos mandatarios se produjera el mismo día en que el CNE proclamó al presidente electo.
Jaime Andrés Beltrán, coordinador de regiones de la campaña de Defensores de la Patria, respaldó el tono del pronunciamiento de Galán y señaló que los mandatarios locales encontrarán en el nuevo gobierno un diálogo cercano y colaboración permanente. “Colombia avanza con todas las regiones empujando y recibiendo apoyo del gobierno nacional: la gente votó por eso”, afirmó. Mauricio Gómez Amín, jefe de debate de la campaña, agregó que las regiones volverán a ser protagonistas con trabajo conjunto y coordinación real.
La llamada del miércoles marca el arranque de una relación institucional que se extenderá hasta el 1 de enero de 2028, fecha en que Galán le entregará las llaves del Palacio de Liévano a su sucesor. En ese lapso de 17 meses, el Distrito y la Nación deberán resolver acuerdos pendientes, avanzar en obras críticas y restablecer los canales de trabajo que se fracturaron durante el cuatrienio saliente. El tono de la conversación sugiere que ambos mandatarios quieren comenzar sin deudas políticas del pasado.
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