Colombia despidió este sábado 27 de junio de 2026 al actor Waldo Urrego, uno de los actores más longevos y reconocidos de la televisión, el teatro y el cine nacional. Tenía 80 años. Fuentes cercanas a su entorno confirmaron a diversos medios que el artista sufrió un infarto al corazón durante esta semana, lo que debilitó gravemente su salud desencadenando así su muerte en las primeras horas del sábado.
Waldo Urrego nació el 22 de julio de 1945 en Bogotá, aunque fue en Quibdó donde comenzó a despertar su amor por la interpretación durante su infancia y juventud. También vivió en Manizales, Chaparral y Puerto Berrío antes de llegar definitivamente a la capital. Cuando pisó Bogotá, encontró en el teatro su primer escenario y en las tablas forjó las bases de una carrera que duraría exactamente seis décadas ininterrumpidas.
Con apenas 17 años debutó en televisión en 1962, cuando la pantalla chica colombiana llevaba solo ocho años de existencia, y participó en la segunda novela realizada en la historia del medio. Ese arranque pionero marcó el inicio de una presencia ininterrumpida en los sets que duraría más de seis décadas. Urrego se convirtió así en uno de los actores más persistentes y reconocibles de la entera industria audiovisual nacional.
Su sello más memorable fue el del villano. El personaje del temible Cuellar en Amar y vivir, emitida en 1988, lo catapultó a la fama y le valió dos premios a Mejor Actor de Reparto: uno en los Premios India Catalina y otro en los Premios Simón Bolívar. Aunque el papel de antagonista lo marcó, Urrego demostró su capacidad para el humor, el drama y la comedia, alejándose del encasillamiento.
Su filmografía abarca décadas y géneros. Entre sus títulos más reconocidos figuran La maraña, Rojo y negro, Manuelita Sáenz, La agonía del difunto, Los cuervos, La casa de las dos palmas, Los Victorinos, La mujer del presidente, Hasta que la plata nos separe, El cartel, El cartel 2, El robo del siglo y El paseo 5. También trabajó con Fanny Mikey en el Teatro Nacional y el Teatro Popular bogotano.
En el teatro encontró siempre un refugio y una escuela. Urrego fue un hombre de tablas antes que de cámaras, y esa formación le otorgó una disciplina técnica que sus colegas admiraban. Apenas en marzo de 2026, tres meses antes de su muerte, le contaba a la revista Semana que su agenda estaba llena: tenía proyectada una temporada de La Culebra, un espectáculo personal y participación en producción de cine.
En esa entrevista también lanzó una crítica a la industria. Calificó como “ingrata” la dinámica de la televisión frente a los actores de la tercera edad, quienes dedicaron su vida a construir la identidad cultural del país pero terminan desplazados. Sin embargo, su tono no fue de amargura: “Me considero afortunado, soy inmensamente feliz. Tengo 65 años de estar en el escenario, frente a las cámaras”, afirmó con total claridad.
La actriz Catherine Mira fue una de las primeras en expresar su dolor: “Mi querido Waldo, le doy gracias a Dios por haberte tenido en mi vida, por haber compartido set, por tus consejos y tu cariño. Vuela alto, amigo y gran actor”. Colombia llora la partida de un hombre que eligió el escenario como razón de vida y seguía mirando hacia adelante con orgullo.
