“En Colombia tienen un sistema electoral y democrático ejemplar” Jefe de la Misión Electoral de COPPPAL habla sobre la Segunda Vuelta Presidencial

 

Faltan apenas horas para que Colombia cierre uno de los capítulos electorales más tensos de su historia reciente, y en esa cuenta regresiva no solo se mueven los equipos de campaña de Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Decenas de observadores internacionales ya están en territorio colombiano, ultimando logística, definiendo rutas y preparando los protocolos que seguirán mañana desde el primer minuto en que abran las mesas de votación hasta que se conozca el último resultado del escrutinio.

¿Qué encuentra hoy una misión internacional cuando llega a un país que vive el cierre de una campaña tan reñida como esta? Esa es, en esencia, la pregunta que motiva esta conversación. Mientras los candidatos hacen sus últimos llamados al voto, organismos como la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, COPPPAL, trabajan en silencio en un terreno menos visible mediáticamente pero igual de decisivo: la validación externa de que el proceso colombiano cumple con los estándares democráticos de la región.

La pregunta que sobrevuela esta jornada previa no es solo quién ganará, sino qué tan preparada está la institucionalidad colombiana para sostener, sin fisuras, una segunda vuelta presidencial. América Latina ha visto en años recientes procesos electorales que terminan en disputas, desconocimientos de resultados y crisis postelectorales. Esa sombra regional es, precisamente, el telón de fondo frente al cual organismos como COPPPAL despliegan sus misiones de observación en países como Colombia.

Lo que está por verse mañana es, en cierto modo, una prueba doble: para los colombianos que eligen presidente, y para las instituciones que deben demostrar que pueden organizar, contar y certificar esa elección sin sobresaltos. Los observadores internacionales no tienen voto ni voz en el resultado, pero su mirada técnica sobre cada etapa del proceso —desde la apertura de las mesas hasta el cierre del escrutinio— se convertirá en uno de los primeros respaldos o señales de alerta que circulen apenas termine la jornada.

A esa expectativa se suma una incógnita logística: ¿cuántos observadores estarán realmente sobre el terreno mañana, y en qué zonas del país se concentrará su presencia? La respuesta a esa pregunta, junto con el balance que la misión hace de la primera vuelta, permite anticipar qué tan robusto será el acompañamiento internacional durante la jornada decisiva del domingo.

Para resolver estas preguntas antes de que se abran las urnas, Jhonatan Rojas, Director de Revista Impacta, conversó con Guido Gómez Mazara, jefe de la Misión de Observación Electoral de COPPPAL en Colombia, sobre lo que viene mañana para su equipo y para el país en un momento sin precedentes dado el estilo de esta campaña electoral desarrollada por los dos candidatos participantes en el balotaje.

Director Impacta. Previo a la elección presidencial de mañana, ¿cómo ha visto COPPPAL el proceso tanto en el CNE como en la Registraduría para el desarrollo de las elecciones?
Guido Gómez Mazara. Yo creo que en Colombia hay una especie de músculo institucional que garantiza que los procesos electorales se desarrollen en el marco de una normalidad posible. Nosotros estuvimos presentes en la primera vuelta, es evidente que el conteo fue rápido, los resultados no generaron ningún tipo de perturbación, y yo quiero aplaudir la conciencia institucional que hay en Colombia y en los actores políticos esenciales. Hay una tradición en nuestra región donde a veces no somos muy obedientes a los resultados electorales; no ha sido el caso de Colombia, de verdad, yo lo resalto.

D.I. Hablemos de los observadores internacionales de COPPPAL. ¿Cuántas personas estarán desplegadas, no solamente en Bogotá, sino en otras zonas del territorio nacional?
G.G.M. Estamos distribuidos en todo el territorio nacional. Hay un grupo en Medellín, y otro grupo que está hacia la frontera. Y nosotros vamos a quedar aquí, como lo hicimos en la primera vuelta. Estamos hablando sobre 50 observadores, porque la observación hay que ponerla en contexto: un observador internacional es un validador a distancia del desenvolvimiento del proceso. Antes la gente presumía que los valores democráticos eran propios solamente de los actores internos del proceso; ahora no es así, ahora la supervisión internacional, la observación internacional, es un mecanismo de validación.

D.I. ¿Cómo será el despliegue de ustedes mañana durante la jornada electoral?
G.G.M. Hoy estábamos organizando puntos, los vehículos que nos van a distribuir entrando a los centros de votación. La única persona que tiene la autoridad de emitir una consideración al respecto institucional soy quien le habla, pero eso no implica que no seamos receptores de cualquier tipo de comentario, referencia, preocupación o incidente propio del proceso. La intención nuestra es clara, definida: ser un observador y garantizar la solidez del proceso electoral colombiano.

D.I. Para usted, ¿qué representa ser un observador internacional en un proceso como este?
G.G.M. Hay un punto bastante fundamental que vemos en este tipo de procesos, y es precisamente garantizar, como misión de observación, que el proceso se lleve de manera efectiva. No se trata de intervenir ni de opinar sobre los resultados, sino de acompañar técnicamente cada etapa: desde la apertura de las mesas hasta el cierre del escrutinio, verificando que los procedimientos se cumplan conforme a la normativa electoral colombiana y a los estándares internacionales de observación democrática que rigen este tipo de misiones en la región.

D.I. ¿Qué invitación le hace a los testigos electorales que estarán mañana presentes, tanto en el transcurso de la elección como en el conteo?
G.G.M. Que seamos auto, en primer lugar, que observemos el proceso, que esperemos la parte final, y en función de eso emitamos una consideración, que es un informe institucional que hace COPPPAL. La invitación es a la serenidad y a la confianza en los mecanismos de control que ya existen, porque la fortaleza de un proceso electoral no depende de un solo actor, sino de la suma de todas las garantías que rodean cada mesa de votación.

D.I. Para cerrar, ¿qué mensaje le deja a Colombia de cara a la jornada de mañana?
G.G.M. El mensaje es de respaldo y de reconocimiento a una institucionalidad que, pese a las tensiones propias de una contienda tan reñida, ha sabido sostener los tiempos y los procedimientos del proceso electoral. Esperamos que mañana se repita el comportamiento ordenado que vimos en la primera vuelta, y que, gane quien gane, los resultados sean respetados por todos los actores políticos. Esa es, al final, la prueba más importante para cualquier democracia de la región: no solo organizar una buena elección, sino aceptar sus resultados.

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