De la Espriella dirige su primer discurso como presidente electo y pide reconocer resultados luego de mensajes de Cepeda y Petro


Abelardo de la Espriella cerró la noche del 21 de junio con un discurso que marcó un giro deliberado frente al tono de campaña. El presidente electo afirmó que gobernará para todos los colombianos, incluso para quienes no votaron por él, y lanzó una frase que buscó apagar la polarización de los últimos meses: “No habrá vencedores ni vencidos. No habrá retaliaciones, no habrá persecuciones.”  Desde Barranquilla, ante una multitud que celebraba con tambores y comparsas, el abogado de 47 años asumió por primera vez el tono de un jefe de Estado.

“Termina la campaña electoral, terminan las consignas, las divisiones, los enfrentamientos políticos”, sostuvo De la Espriella ante sus seguidores.  El mensaje contrasta con una campaña marcada por la confrontación permanente. Esta noche, el presidente electo eligió conscientemente las palabras de la reconciliación sobre las del enfrentamiento, en un país donde 12,7 millones de colombianos votaron por el candidato contrario y donde la polarización dejó heridas profundas en el tejido político y social del país.

“Colombia, gracias por este respaldo. La patria milagro será una realidad gracias a casi 13 millones de colombianos que confiaron en José Manuel Restrepo y en el Tigre”, dijo De la Espriella.  Y en un video posterior agregó: “No se van a arrepentir, la patria milagro será una realidad y nosotros, junto a ustedes y con la ayuda de Dios, vamos a reconstruir a la patria para llevarla a ese lugar de grandeza que se merece.”  El concepto de “patria milagro” fue el eje identitario de toda su campaña y se convirtió esta noche en el sello de su primera intervención como presidente electo.

“Este respaldo histórico nos llena de gratitud, pero también de una enorme responsabilidad”, afirmó De la Espriella, y reiteró: “Hoy, más que nunca, cuando la democracia y la voluntad popular se han pronunciado, nosotros estamos firmes por la patria.”  El llamado a la responsabilidad fue una constante en sus distintos pronunciamientos de la noche, en los que equilibró la celebración con mensajes de sobriedad institucional, consciente de que llega al poder con menos del 50% de los votos y con un escrutinio oficial todavía pendiente.

En la parte más directa de su discurso, De la Espriella mandó un mensaje explícito tanto al presidente Gustavo Petro como al candidato Iván Cepeda, pidiéndoles respeto a la decisión electoral. El presidente electo fue contundente al señalar que los resultados del preconteo son un reflejo de la voluntad popular y que cualquier intento de desconocerlos atenta contra la democracia que todos los actores políticos dicen defender. El llamado llegó en medio del anuncio de Cepeda de impugnar 33.000 mesas durante el escrutinio oficial.

Para responder a quienes cuestionan la legitimidad del sistema electoral, De la Espriella dejó una frase que resumió su argumento de manera contundente: es el mismo sistema electoral que escogió al inquilino de la Casa de Nariño. Con esa sola línea, el presidente electo cerró el debate sobre la credibilidad del proceso, recordando que las mismas instituciones que hoy dan como ganador su candidatura son las que en 2022 le dieron el poder a Gustavo Petro, sin que en ese momento nadie las cuestionara desde el lado que hoy gobierna.

También reconoce que Iván Cepeda será senador de la oposición y le garantiza que a él como a su movimiento respetará su posición contraria, sin embargo ha enviado un mensaje claro indicando que respetará siempre y cuando él respete la voluntad popular y a la constitución, indicando de manera literal “si va a atacar e incendiar el país este tigre morderá más duro para defender al país”; de igual manera garantizó que la oposición tendrá todas las medidas de seguridad y garantía para que ejerzan desde el respeto y la democracia su posición política.

El tono conciliador del discurso llega en un momento de tensión postelectoral real. En algunas zonas del país como el oriente de Cali se reportaron disturbios tras el cierre de urnas, y la Fiscalía dejó 5 capturas y 12 investigaciones abiertas por delitos electorales durante la jornada. El contexto hace más urgente el mensaje que De la Espriella eligió esta noche: no el del candidato que combatió al régimen durante meses, sino el del presidente que reconoce que gobernar a Colombia exige tender puentes con quienes no lo eligieron.

El reto de traducir ese discurso en gobernabilidad real empieza el 7 de agosto, cuando De la Espriella reciba el cargo de manos de Gustavo Petro. Gobernar un país donde casi la mitad del electorado votó en su contra exige más que palabras bien escogidas en una noche de victoria: exige decisiones concretas que demuestren que la promesa de ser el presidente de todos los colombianos no se quedó únicamente en las palabras pronunciadas esta noche desde el monumento Ventana al Mundo en Barranquilla.

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