Colombia potencia su industria: nace el plan estratégico para vehículos eléctricos

 

El Gobierno Nacional, a través del Decreto 595 de 2026, ha lanzado dos instrumentos clave: INPIMHEL y el Régimen de Transformación y Ensamble (RTE-E). Estos mecanismos buscan consolidar a Colombia como una plataforma regional para la producción de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. La estrategia apunta a fortalecer la cadena de valor automotriz, atraer inversión extranjera de alta tecnología y acelerar la transición energética del sector transporte, alineándose con las ambiciones globales de reindustrialización sostenible.

La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, destacó que estas herramientas son fundamentales para impulsar la transferencia tecnológica, generar empleo calificado y fomentar el encadenamiento productivo local. Según la alta funcionaria, este enfoque en actividades intensivas en conocimiento permitirá a Colombia integrarse con mayor éxito en las cadenas globales de valor, posicionando al país como un destino competitivo que ofrece incentivos claros para la instalación de plantas de producción avanzada.

Podrán acceder a estos beneficios personas jurídicas, tanto nacionales como extranjeras, y esquemas asociativos que ejecuten proyectos industriales estratégicos para la movilidad avanzada. Los incentivos incluyen procedimientos acelerados para la nacionalización de componentes, inspecciones prioritarias y el reconocimiento como Proyecto Industrial Estratégico (PIE), reduciendo significativamente las cargas administrativas. Además, el instrumento permite la importación con arancel del 0 % para maquinaria, herramientas especializadas y sistemas tecnológicos esenciales para la puesta en marcha de los complejos industriales.

Como parte del impulso inicial, el decreto establece beneficios arancelarios para la importación de vehículos híbridos y eléctricos terminados, otorgando una cuota de 20.000 unidades por año durante 2026 y 2027 con un arancel preferencial del 5 %. Estas ventajas están condicionadas exclusivamente a la instalación de infraestructura industrial real, excluyendo actividades de mera comercialización, lo que garantiza que los beneficios se traduzcan en una mayor capacidad de producción nacional a mediano plazo.

La normativa impone metas claras de integración local para fomentar el desarrollo de proveedores nacionales. Se exige que, durante la operación de los proyectos, al menos el 70 % de la mano de obra utilizada en las diversas etapas de ensamble y validación sea de origen colombiano. Adicionalmente, el contenido nacional exigido en los vehículos ensamblados en plantas locales será progresivo, iniciando en un 2 % para 2027 y escalando hasta un 8 % a partir del año 2030.

El Régimen de Transformación y Ensamble (RTE-E) funcionará como un programa complementario obligatorio para los beneficiarios. Este esquema facilita la importación de vehículos bajo la modalidad SKD (partes y piezas para ensamble) a cambio de cumplir con metas verificables de inversión, generación de empleo y encadenamientos con autopartistas locales. Con esto, el Estado persigue un aumento constante del valor agregado nacional, asegurando que la transición hacia la movilidad eléctrica dinamice a toda la industria de componentes y repuestos.

Esta política pública representa un esfuerzo cohesionado entre diversas autoridades aduaneras, medioambientales y laborales, buscando eliminar trabas y facilitar la inversión en un sector altamente tecnificado. Al simplificar la tramitación técnica y aduanera, Colombia busca asegurar que las plantas de ensamblaje cuenten con la agilidad necesaria para responder a las demandas del mercado. La sinergia interinstitucional es la piedra angular para que el país se destaque en la región como un productor estratégico en el mapa global de movilidad.

Al priorizar la modernización de la infraestructura industrial y la formación de talento humano, el Estado ratifica su compromiso con un desarrollo económico basado en la sostenibilidad. Esta nueva ruta industrial no solo promete reducir la huella de carbono del parque automotor colombiano, sino también generar un robusto ecosistema de innovación. La visión gubernamental asegura que, mediante la integración técnica y el fomento de la industria local, el país recorra con éxito el camino hacia su consolidación como referente en movilidad limpia.

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