A 4 días de la segunda vuelta presidencial, el candidato Abelardo de la Espriella encendió las alarmas con un contundente mensaje publicado en su cuenta de X, acompañado de un video. El aspirante de Defensores de la Patria calificó como extremadamente grave la decisión del presidente Gustavo Petro de ordenar a la Fuerza Pública cesar operaciones contra lo que denominó estructuras narcoterroristas y criminales, y convirtió su pronunciamiento en un llamado urgente a la movilización ciudadana este 21 de junio.
“Los colombianos no podemos normalizar que el Estado renuncie a perseguir a quienes amenazan la vida, la libertad y la tranquilidad de millones de ciudadanos”, escribió De la Espriella en su red social. El candidato dirigió su mensaje especialmente a sus seguidores, a quienes llama Tigres y Tigresas de la Patria, y les exigió no quedarse en casa el domingo. Para De la Espriella, la decisión del ejecutivo no es un gesto de paz sino una señal de rendición institucional frente a organizaciones armadas ilegales.
El pronunciamiento de De la Espriella tiene como telón de fondo el Decreto 0603, firmado por Petro el 13 de junio de 2026. Mediante ese decreto, el ejecutivo ordenó la suspensión temporal y focalizada de operaciones militares ofensivas y operaciones especiales de Policía contra integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, CNEB, con el objetivo de facilitar el desplazamiento de sus miembros hacia una Zona de Ubicación Temporal en el municipio de Valle del Guamuez, Putumayo, como parte de los acuerdos de la Mesa de Diálogos de Paz.
La medida estuvo vigente desde las 00:00 horas del 14 de junio hasta las 11:59 p. m. del 19 de junio de 2026. La CNEB es una disidencia de la Segunda Marquetalia, organización heredera de las antiguas Farc que comanda Luciano Marín, alias Iván Márquez, desde Venezuela. La fractura se produjo en noviembre de 2024, y desde entonces el Gobierno continuó las conversaciones de paz con este grupo por separado. Su jefe negociador es José Vicente Lesmes, alias Wálter Mendoza.
El propio Petro anunció la firma del decreto afirmando que daba inicio a la primera zona de concentración de combatientes para su desmovilización en el sur del país. Sin embargo, desde sectores críticos, incluida la campaña de De la Espriella, la decisión fue leída como una concesión inaceptable a un grupo armado que sigue vinculado al narcotráfico y la violencia. El candidato de derecha subrayó las enormes preocupaciones que genera la medida sobre la seguridad nacional y el mensaje que envía a quienes han sembrado violencia durante años.
La decisión también generó preocupación en Asocapitales, que agrupa a los alcaldes de las ciudades capitales del país. La entidad solicitó que este tipo de medidas cuenten con criterios claros, mecanismos efectivos de verificación y coordinación permanente con los gobiernos locales, recordando que las capitales siguen enfrentando violencia, narcotráfico, extorsión y desplazamiento forzado vinculados directamente al conflicto armado que el decreto pretende atender.
De la Espriella cerró su mensaje con una consigna que resume su apuesta electoral de cara al domingo: “Este 21 de junio ponle la raya al Tigre. Si gana el Tigre, gana Colombia”. El candidato enmarcó el decreto como prueba de lo que, según él, representa la continuidad del proyecto político que encarna su rival Iván Cepeda, y lo usó para reforzar su narrativa de que Colombia necesita un cambio de rumbo en materia de seguridad, orden público y relación del Estado con los grupos armados ilegales.
La polémica por el Decreto 0603 se convierte así en el último gran debate de fondo antes de la votación definitiva. En una segunda vuelta cuya diferencia en primera ronda fue de menos de 1 millón de votos, el choque entre la visión de paz negociada y la de mano firme frente a las organizaciones armadas marca el pulso final de una contienda que definirá el rumbo de Colombia por los próximos 4 años.

