El primer BCG CEO Insomnia Index revela que más del 70% de los CEOs reporta niveles clínicamente altos de estrés, con un puntaje promedio de 66,7 sobre 100. El estudio, basado en una encuesta a aproximadamente 500 CEOs de compañías con ingresos entre USD 100 millones y más de USD 5.000 millones, complementado con 5 años de datos de rotación del S&P 1200, concluye que la presión constante por atender lo urgente desplaza el foco de los riesgos estratégicos de largo plazo, comprometiendo la competitividad futura de las organizaciones.
El cumplimiento de objetivos de crecimiento y la gestión de costos encabezan el ranking de factores estresantes para los líderes empresariales. El 57% de los encuestados afirma que los asuntos de corto plazo consumen una proporción desmedida de su tiempo, reduciendo el espacio para atender riesgos y oportunidades estratégicas. A esto se suma que el 60% de los CEOs anticipa que las condiciones para operar serán “desafiantes” o “muy desafiantes” en los próximos meses, mientras 1 de cada 3 sostiene que hoy tiene más que demostrarle a la junta directiva que hace apenas 6 meses.
Sandro Marzo, managing director y Country Manager de BCG en Colombia, contextualizó los hallazgos para el entorno local. “Hoy uno de los principales retos para los CEOs es evitar que la presión de lo urgente termine desplazando las decisiones que definirán la competitividad futura. En un contexto como el colombiano, eso exige reservar tiempo y foco para prioridades como la inteligencia artificial y para desarrollar las capacidades organizacionales que permiten convertir esa apuesta en resultados”, señaló el directivo, subrayando la relevancia del estudio para las empresas que operan en mercados emergentes con alta volatilidad.
Uno de los hallazgos más llamativos del índice es que el CFO emerge como la principal amenaza interna percibida para la estabilidad del CEO. Más de una cuarta parte de los encuestados identifica al chief financial officer como el miembro del C-suite que representa el mayor riesgo para su continuidad en el cargo, seguido por el chief operating officer. Según BCG, la cercanía del CFO con el directorio y su peso en las conversaciones sobre desempeño financiero, asignación de capital y gestión del riesgo fortalecen su influencia dentro de la organización de manera determinante.
Las presiones más intensas para los CEOs provienen del entorno más cercano. Los directorios encabezan la lista de stakeholders más estresantes, seguidos por los trabajadores y los equipos de liderazgo senior. En las compañías más grandes del estudio, el equipo de liderazgo senior ocupa el primer lugar como fuente de estrés. En este contexto, más de la mitad de los CEOs prevé hacer cambios en su equipo directivo en los próximos 6 meses, lo que refleja la tensión entre las exigencias de desempeño del corto plazo y la necesidad de construir equipos con capacidad para ejecutar estrategias de largo alcance.
El estudio también advierte sobre una desconexión preocupante entre las preocupaciones actuales de los CEOs y los factores que en la práctica están más asociados con su rotación. La presión de accionistas activistas figura entre las preocupaciones menos relevantes para los líderes, pese a que el modelo de BCG muestra que cuando una compañía se convierte en objetivo de este tipo de inversores, la probabilidad de salida del CEO aumenta un 24%. De manera similar, una caída del 10% en la tasa neta de entrada de empleados incrementa en un 12% la probabilidad de salida del CEO, pero menos de la mitad de los encuestados expresa preocupación por el descontento en la fuerza laboral.
La inteligencia artificial ocupa un lugar singular en el mapa del estrés ejecutivo. Aunque el 84% de los CEOs afirma sentirse más energizado que estresado por el imperativo de innovar, la IA se ubica apenas en el noveno lugar entre 11 factores de estrés relevados. Para BCG, esto sugiere que muchos líderes aún perciben esta tecnología más como una oportunidad que como una presión inmediata, aun cuando las expectativas del mercado para demostrar resultados concretos siguen creciendo con rapidez y las diferencias entre las empresas que ya tienen implementaciones escalables y las que no comienzan a hacerse visibles.
Más allá de las exigencias operativas, el estudio pone en evidencia el costo emocional del liderazgo. Muchos CEOs describen su rol como solitario y marcado por la necesidad de absorber presión desde múltiples frentes simultáneamente. Aunque el 72% confía en que las decisiones que toma hoy le permitirán asegurar su legado, casi un tercio no tiene esa misma certeza. Para BCG, el verdadero desafío del liderazgo actual no pasa solo por responder a las urgencias del negocio, sino por identificar los riesgos menos visibles que pueden escalar con rapidez y comprometer tanto la salud organizacional como la continuidad del propio CEO.
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Salud
