Bogotá aprehende llama en el Parque Santander tras detectar múltiples afectaciones de salud y maltrato

 

Un operativo interinstitucional entre la Policía Nacional (Gubim), la Alcaldía de Santa Fe, la Personería Local y el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) resultó en la aprehensión preventiva de una llama en el Parque Santander, en el centro de Bogotá. La decisión se tomó tras la evaluación del equipo médico veterinario del IDPYBA, que encontró múltiples afectaciones de salud que hacían inviable continuar con la permanencia del animal en el espacio público sin recibir atención veterinaria especializada e inmediata.

La evaluación clínica reveló un estado de salud preocupante. El animal presentaba afectaciones y engrosamiento de la piel, múltiples úlceras en sus extremidades, problemas dentales, visible cojera al caminar y afectación cardiaca, entre otras condiciones. El animal había sido evaluado previamente y se habían establecido compromisos en materia de salud física, incluyendo la aplicación de un tratamiento ante sospecha de sarna generalizada, el cual no había sido iniciado a la fecha del operativo, lo que determinó el concepto desfavorable que motivó la aprehensión material preventiva y su traslado a la clínica del IDPYBA.

El incumplimiento de los compromisos adquiridos en una evaluación anterior fue determinante para la decisión de aprehensión. El hecho de que el tratamiento contra la sospecha de sarna generalizada no se hubiera iniciado evidencia una falta de atención mínima hacia el animal que el IDPYBA no pudo pasar por alto en una segunda visita. Este tipo de operativos de seguimiento y verificación son precisamente los mecanismos que el Distrito utiliza para garantizar que los compromisos adquiridos por los tenedores de animales en el espacio público se cumplan con la seriedad que el bienestar animal exige.

La llama fue trasladada a la clínica del IDPYBA donde recibe los cuidados veterinarios pertinentes para atender las afectaciones documentadas durante el operativo. Este traslado garantiza que el animal tenga acceso a tratamiento especializado, monitoreo constante y las condiciones de bienestar mínimas que no estaba recibiendo mientras permanecía en el espacio público. La clínica del instituto cuenta con el equipo médico y la infraestructura necesaria para atender casos de animales que llegan con condiciones de salud comprometidas como resultado de su explotación económica en entornos urbanos.

El operativo se enmarca en las acciones que la Alcaldía Mayor de Bogotá viene adelantando en cumplimiento del Decreto 069 de 2026, expedido el 6 de marzo de 2026, que prohibió la explotación económica de animales en el espacio público y en actividades turísticas en la ciudad. Este decreto representa un cambio estructural en la manera en que Bogotá regula la relación entre los animales y las actividades económicas informales que históricamente han utilizado especies como las llamas como herramienta de trabajo en plazas, parques y zonas turísticas de la capital colombiana.

El Decreto 069 de 2026 no solo busca proteger a los animales sino también garantizar alternativas para las familias que han dependido económicamente de estas actividades. La norma contempla procesos de reconversión laboral para que quienes se han dedicado al uso de llamas en el espacio público puedan acceder a otras posibilidades de generación de ingresos. Esta dimensión social de la política animalista del Distrito reconoce que la prohibición de estas prácticas tiene un impacto en las condiciones de vida de personas vulnerables que requieren acompañamiento y opciones reales de transición económica.

El IDPYBA continuará realizando operativos con su equipo especializado para garantizar la protección y el bienestar de las llamas que aún permanecen en el espacio público de Bogotá mientras se adelantan las acciones ordenadas por el decreto. Estos operativos de seguimiento son fundamentales para asegurar que la norma no quede solo en el papel y que los animales que todavía están expuestos a condiciones de explotación reciban la protección efectiva que la legislación distrital les garantiza, independientemente de los intereses económicos de quienes los han utilizado como fuente de sustento durante años.

El caso de la llama del Parque Santander ilustra con claridad la tensión que existe entre la protección animal y las realidades económicas de quienes dependen de estos animales para sobrevivir en una ciudad donde las opciones de empleo informal son limitadas. Bogotá apuesta por resolver esa tensión no con prohibición simple sino con una política que combina el cumplimiento estricto de la norma de bienestar animal con un programa de reconversión laboral para las familias afectadas. El equilibrio entre ambos objetivos determinará el éxito real de una de las apuestas animalistas más ambiciosas que la capital colombiana ha emprendido en su historia reciente.​​​​​​​​​​​​​​​​

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