Prevención reduciría drásticamente el 74 % de muertes por enfermedades no transmisibles

 

En el marco del Día Mundial de la Salud, este 7 de abril de 2026, expertos de la institución LaCardio emitieron una alerta sobre la carga global de las enfermedades no transmisibles. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas patologías son responsables del 74 % de las muertes a nivel global, lideradas por afecciones cardiovasculares, cáncer y diabetes. En Colombia, la tendencia se mantiene, consolidando a los problemas del corazón como la principal causa de mortalidad debido a factores de riesgo prevenibles.

Las enfermedades crónicas no aparecen de forma repentina, sino que se desarrollan tras años de acumulación de hábitos nocivos y condiciones físicas descuidadas. Factores como la hipertensión arterial, el tabaquismo, el sobrepeso y el estrés crónico son determinantes que silenciosamente deterioran el organismo. El Dr. Oscar Pérez, cardiólogo de LaCardio, explica que identificar y manejar a tiempo estos indicadores cambia radicalmente el pronóstico del paciente. Actualmente, la hipertensión afecta al 30 % de la población adulta mundial en este 2026.

El sedentarismo se ha consolidado como un factor crítico, relacionándose directamente con el 5 % de la mortalidad global según estudios científicos recientes. Cifras oficiales indican que el 25 % de los adultos no cumple con los niveles mínimos de actividad física recomendados por las autoridades sanitarias. La Dra. Astrid Fajardo, especialista en fisiatría, enfatiza que el cuerpo humano está diseñado para el movimiento constante. Recuperar la función muscular y la resistencia es clave para evitar que la calidad de vida disminuya.

Monitorear indicadores clave de manera periódica es la estrategia más efectiva para anticiparse a complicaciones graves, incluso en ausencia de síntomas claros. La presión arterial, los niveles de colesterol, la glicemia y el perímetro abdominal son valores que deben ser revisados por profesionales de la salud. Alteraciones mínimas en estos datos pueden elevar significativamente el riesgo cardiovascular. La prevención se presenta así como una herramienta costo-efectiva que reduce la presión sobre el sistema hospitalario y mejora la longevidad.

Existen señales de alerta que requieren atención médica inmediata, como el dolor en el pecho, la fatiga inusual o la dificultad para respirar con esfuerzos leves. Ignorar estas manifestaciones o atribuirlas al cansancio cotidiano puede derivar en eventos fatales que eran evitables con un diagnóstico temprano. Las palpitaciones irregulares y la hinchazón en las piernas también son síntomas que demandan una evaluación especializada. Consultar a tiempo permite realizar intervenciones menos invasivas y garantiza una recuperación mucho más rápida y efectiva.

La adopción de hábitos saludables puede reducir hasta en un 30 % el riesgo de padecer eventos cardiovasculares agudos durante la etapa adulta. Disminuir el consumo de sal, reducir la ingesta de azúcares ultraprocesados y dormir adecuadamente son decisiones diarias que protegen el corazón. Además, el manejo del estrés contribuye a regular los procesos metabólicos y la presión arterial. LaCardio insiste en que el mayor impacto positivo en la salud pública no reside en el tratamiento, sino en la prevención informada.

Integrar caminatas diarias y fortalecer los músculos son acciones sencillas que generan beneficios sostenidos a lo largo de los años para cualquier ciudadano. La evidencia demuestra que pequeños cambios en la rutina, como evitar periodos largos de inactividad, transforman el perfil de riesgo del individuo. En un contexto donde las enfermedades crónicas dominan las estadísticas de defunción, la educación del paciente es fundamental. La toma de decisiones conscientes sobre la alimentación y el ejercicio físico redefine el curso de la vejez.

El Día Mundial de la Salud de 2026 refuerza el mensaje de que anticiparse a la enfermedad es la decisión más inteligente. Proteger la salud a largo plazo depende de la identificación temprana de los riesgos individuales y colectivos. LaCardio reafirma su compromiso de liderar campañas de concienciación que empoderen a los colombianos frente a su bienestar. La prevención no es solo una opción médica, es una necesidad social para reducir ese 74 % de mortalidad que hoy enluta a miles de familias.

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