La vicepresidenta de la República, Francia Elena Márquez Mina, realizó un vehemente llamado ante el sistema de Naciones Unidas para el reconocimiento de los afrodescendientes como pueblos con derechos. Durante su participación virtual en el Foro Permanente sobre los Afrodescendientes en Ginebra, la alta mandataria insistió en la necesidad de expandir las garantías humanas. Este espacio multilateral busca consolidar el Segundo Decenio Internacional, enfocándose en la reparación y justicia étnica.
En su intervención, Márquez destacó que la memoria compartida de estas poblaciones está marcada por la colonización y el racismo estructural. Para la funcionaria, es imperativo que los organismos internacionales acepten la identidad colectiva de los pueblos africanos y su diáspora. Según la vicepresidenta, este reconocimiento es el primer paso para desmontar el despojo territorial, cultural y económico que persiste en las instituciones modernas de todo el mundo.
La alta funcionaria subrayó el liderazgo de Colombia en la promoción de resoluciones que exaltan a las mujeres y niñas afrodescendientes. Asimismo, recordó la importancia de incluir a estas comunidades dentro del sistema ambiental global y el Convenio sobre Diversidad Biológica. El propósito central de esta gestión diplomática es la restauración de la dignidad, principio que fundamenta las políticas de inclusión y representación del actual gobierno nacional en 2026.
Restaurar la dignidad implica admitir que el colonialismo sigue vigente en las estructuras de los Estados y sus modelos de poder actuales. Márquez planteó cuatro dimensiones fundamentales para la reparación histórica: la cultural, la espiritual, la política y la económica. Especial énfasis hizo en el caso de Haití, calificándolo como un ejemplo emblemático de injusticia tras la deuda impuesta después de liderar la libertad en toda América.
La vicepresidenta reiteró la propuesta de crear un fondo global para las reparaciones históricas que priorice la restauración de los pueblos africanos. Instó a las Naciones Unidas a liderar este mecanismo financiero para transformar las relaciones de poder y superar la exclusión sistemática. La iniciativa busca que los recursos internacionales se destinen a proyectos que reparen los daños psicológicos, psicológicos y económicos causados por siglos de esclavitud.
La agenda de la Unión Africana y de CARICOM fue resaltada como la base técnica para articular estos esfuerzos de reparación internacional. Francia Márquez señaló que la unión de estas organizaciones regionales es clave para enfrentar el retroceso de los derechos étnicos en diversos continentes. La coordinación global permitiría establecer criterios unificados para que las reparaciones no sean solo simbólicas, sino que generen cambios estructurales en la sociedad.
Ante los retos actuales, la mandataria invitó a los pueblos afrodescendientes a defender sus logros con determinación y unidad en los escenarios políticos. Aseguró que este es el tiempo de la justicia y de trabajar conjuntamente para que la equidad sea una realidad permanente. El mensaje enviado desde Bogotá busca movilizar a la comunidad internacional hacia un compromiso real con la justicia social y la eliminación del racismo.
El discurso concluyó con la invitación a convertir la dignidad en una costumbre dentro de todas las instituciones que conforman el orden mundial. La participación de Colombia en este foro ratifica su papel como país pionero en la defensa de los derechos humanos de las minorías étnicas. Con estas propuestas, la vicepresidenta busca dejar un legado de transformación que impacte positivamente a las futuras generaciones de afrodescendientes globalmente.
