Expertos definen el concepto de «crecimiento de calidad» para combatir la malnutrición

 

En el marco de la 13ª Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G) en Praga, Abbott presentó una nueva definición de «crecimiento de calidad» desarrollada por expertos globales. Esta propuesta busca transformar la evaluación infantil, desplazando el enfoque tradicional basado únicamente en peso y talla hacia un desarrollo integral y proporcional. En Colombia, donde la malnutrición afecta a unos 560.000 niños menores de cinco años, esta herramienta surge como una guía esencial para profesionales de la salud. La nueva visión enfatiza que crecer bien implica una composición corporal adecuada desde la infancia hasta la adultez.

La Dra. Claudia Sánchez, directora médica de Abbott en Colombia, explicó que el crecimiento no debe reducirse exclusivamente al tamaño físico de los menores. El nuevo paradigma integra el desarrollo de una estructura ósea sólida y una musculatura saludable, además de un progreso constante en los indicadores antropométricos. Evaluar la calidad sobre la cantidad permite detectar problemas de manera temprana, garantizando que los niños con retraso en el desarrollo reciban cuidados específicos. Los expertos latinoamericanos coinciden en que las tendencias de crecimiento a largo plazo son mucho más reveladoras que las mediciones aisladas.

Los especialistas destacaron que la estatura, aunque fundamental, debe analizarse junto con la composición corporal para ofrecer una visión real de la salud pediátrica. Una nutrición adecuada es el pilar que sostiene este crecimiento de calidad, un factor que a menudo se pasa por alto en controles rutinarios. El equilibrio entre el peso y la talla debe ser constante, evitando desajustes que puedan comprometer el desarrollo físico o cognitivo del menor. Esta metodología permite a los padres entender mejor las necesidades nutricionales de sus hijos en etapas críticas de formación.

Datos presentados en el evento de 2026 revelan que el uso de soluciones nutricionales orales mejora significativamente la recuperación del retraso en el crecimiento. Según las investigaciones, estas intervenciones pueden aumentar la recuperación en un 10.1 % y reducir los episodios de enfermedades infecciosas en un 13 %. Además, se observó una disminución del 36 % en el ausentismo escolar, lo que impacta directamente en el desarrollo educativo de los niños. Estos beneficios individuales se traducen en una mejora sustancial de la calidad de vida y el bienestar familiar.

El impacto económico de abordar la malnutrición infantil es medible y profundo tanto para los hogares como para el sistema de salud pública colombiano. La implementación de asesoría nutricional y suplementación adecuada podría reducir los gastos sanitarios en aproximadamente 22.7 millones de dólares a nivel regional. Asimismo, se estima una reducción de 19.4 millones de dólares en la pérdida de ingresos de los cuidadores asociada a enfermedades infantiles. Abordar la nutrición desde etapas tempranas no solo salva vidas, sino que fortalece la productividad y la estabilidad financiera de la sociedad.

La adolescencia fue identificada como una segunda ventana crítica de oportunidad para el crecimiento de calidad, más allá de la primera infancia. Estudios en jóvenes de 10 a 18 años con riesgo nutricional mostraron mejoras en el índice de masa corporal y un aumento de la masa muscular magra. Durante la pubertad, las necesidades energéticas aumentan considerablemente, por lo que el acompañamiento profesional sigue siendo vital para alcanzar el potencial genético de estatura. Mantener una nutrición óptima en esta fase asegura que los adolescentes entren a la edad adulta con una salud robusta.

América Latina enfrenta actualmente una "doble carga" de malnutrición, donde coexisten el retraso en el crecimiento con crecientes tasas de sobrepeso y obesidad. En Colombia, la prevalencia del retraso en el crecimiento se sitúa en un 12.7 %, superando el promedio regional de América Latina. En 2024, el país registró un aumento del 7.19 % en los casos de morbilidad asociados a la desnutrición, lo que enciende las alarmas. Estas cifras demuestran que la malnutrición sigue siendo un desafío persistente que requiere soluciones basadas en evidencia científica.

Abbott reafirma su compromiso con el desarrollo de herramientas que ayuden a las familias colombianas a construir un futuro más saludable para sus hijos. Al promover esta nueva definición de crecimiento, la compañía busca empoderar a los padres para que identifiquen señales de alerta de forma proactiva y técnica. La nutrición basada en ciencia es el motor que permitirá a las próximas generaciones crecer no solo más fuertes, sino con mayor calidad. Este enfoque integral es la brújula para transformar la salud pública y reducir las brechas sociales en la región.

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