Colombia recibe el 7° Congreso Latinoamericano de Culturas Vivas Comunitarias

 

Colombia se consolida como el epicentro del diálogo cultural del continente al recibir el 7° Congreso Latinoamericano y Caribeño de las Culturas Vivas Comunitarias. Este encuentro internacional se desarrollará del 17 al 26 de abril de 2026, convocando a delegaciones de 25 países de Iberoamérica. El evento no solo busca ser una muestra artística, sino un espacio profundo de gobernanza cultural y construcción de paz desde las bases sociales. Durante diez días, las experiencias territoriales serán el eje central para proyectar las transformaciones sociales de la región.

El congreso está diseñado como un recorrido itinerante que conectará a Nariño, Cauca, Valle del Cauca y Antioquia. Esta ruta permitirá a los más de 250 asistentes internacionales conocer de primera mano las prácticas culturales que fortalecen el tejido social en las regiones colombianas. Con la participación de 80 organizaciones líderes y 60 grupos artísticos, la iniciativa pretende visibilizar cómo la cultura organizada puede ser un motor de soberanía y dignidad para los pueblos de América Latina y el Caribe este 2026.

La jornada iniciará en Nariño con la "Caravana de la Morada al Sur", un espacio dedicado a la mística y los saberes ancestrales. A través de círculos de la palabra, las comunidades locales darán la bienvenida a las delegaciones internacionales en un ambiente de intercambio cultural profundo. Este primer tramo del recorrido enfatiza la importancia de las raíces y la memoria histórica como cimientos de cualquier proceso de transformación social. La espiritualidad y el reconocimiento del otro son los pilares que marcan el arranque de este diálogo continental.

Posteriormente, el encuentro se trasladará a la ciudad de Cali durante los días 20 y 21 de abril para el seminario "Caminandar". Este componente académico se centrará en las políticas públicas y la gobernanza cultural, analizando cómo la gestión pública puede nutrirse de las experiencias comunitarias. Expertos y líderes sociales debatirán sobre modelos de administración que respeten la autonomía territorial y promuevan la equidad. Cali se convierte así en el laboratorio de pensamiento para definir nuevas formas de relación entre el Estado y los movimientos culturales.

El cierre del congreso tendrá lugar en Medellín, del 22 al 26 de abril, donde se llevará a cabo la Asamblea General del Movimiento. En este espacio se definirá la hoja de ruta para la gobernanza cultural de la región en los próximos años, mediante diálogos entre comunidades e instituciones gubernamentales. La ciudad también será escenario de comparsas, ferias y festivales que celebrarán la diversidad del continente. Medellín servirá como el punto de convergencia para sistematizar los aprendizajes obtenidos durante todo el recorrido nacional.

Vicenta Moreno, directora de Fomento Regional, resaltó que cuando la cultura se organiza, el continente entero se transforma positivamente. Este congreso es visto como un hito para la consolidación de la Cultura Viva Comunitaria como un movimiento político y social sólido en Iberoamérica. La articulación de redes culturales permite que las comunidades narren su propia historia y construyan narrativas humanas frente a los desafíos globales. El apoyo de los medios de comunicación es fundamental para amplificar estas voces que nacen desde los territorios más apartados.

La participación de 350 organizaciones nacionales demuestra la fortaleza del movimiento cultural en Colombia y su capacidad de convocatoria internacional. Los temas de paz y reconciliación atraviesan cada actividad del congreso, reafirmando que el arte es una herramienta poderosa para sanar heridas históricas. El encuentro permite que los líderes sociales intercambien estrategias sobre cómo proteger sus prácticas tradicionales en un mundo cada vez más globalizado. La cultura viva es, en última instancia, una forma de resistencia y construcción de esperanza colectiva.

América Latina y el Caribe avanzan en este proceso de reconocimiento mutuo para asegurar un futuro común basado en la participación participativa. La infraestructura cultural de las ciudades sede está preparada para recibir a los 60 grupos artísticos que llenarán de color y sonido las plazas públicas. Con este congreso, Colombia reafirma su compromiso con el fortalecimiento de la sociedad civil y la promoción de una ciudadanía activa. La cita en los territorios marca un paso decisivo hacia una integración regional que nace desde el corazón de las comunidades.

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