Colombia enfrenta una brecha estructural en la participación de mujeres en carreras STEM. Según datos del Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES), en 2024 solo el 32,3% de los matriculados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas son mujeres, una cifra que cayó frente al año anterior pese al aumento en el número total de estudiantes. En el mercado laboral la situación es más crítica: las mujeres representan apenas el 25,4% de los profesionales en ingeniería y tecnología, y ocupan entre el 17% y 18% de los cargos técnicos en la industria TIC.
El Laboratorio de Economía de la Educación revela que el 37,9% de los graduados en carreras STEM en Colombia son mujeres, un porcentaje que evidencia el estancamiento histórico de la participación femenina en estos campos. La Fundación Levapan advierte que esta brecha no comienza en la educación superior, sino que se construye desde la infancia, a partir de barreras culturales y limitaciones en el acceso a experiencias tempranas en ciencia y tecnología. Sin mayor presencia femenina en estas áreas, la capacidad de Colombia para responder a los retos sociales y tecnológicos del futuro quedará inevitablemente limitada.
En ese contexto, 4 estudiantes del Colegio Guillermo Ponce de León de Tuluá demostraron que el talento femenino en ciencia existe, florece y genera impacto real desde etapas tempranas. Las jóvenes participaron en el concurso “La Niña y la Mujer transformando la región desde la Ciencia”, organizado por la Gobernación del Valle del Cauca y celebrado en la Universidad Santiago de Cali, donde presentaron proyectos tecnológicos orientados a resolver problemáticas concretas relacionadas con el bienestar emocional y la convivencia, obteniendo resultados que las posicionan como referentes locales en innovación escolar con impacto social.
Sofía González y María Paula Arrieta, estudiantes de grado 10°, presentaron Emotional Tennis, una herramienta desarrollada en Scratch que utiliza el deporte como mecanismo para la regulación emocional colectiva. Por su parte, Sheyla Allman y Salomé Romero, de grado 11°, crearon SentiMente, una aplicación simulada que funciona como regulador emocional y bitácora personal para la identificación de sentimientos. Este segundo proyecto fue reconocido como ganador en la categoría de Ciencias Sociales y Construcción de Paz con uso de tecnología, el reconocimiento más destacado obtenido por las estudiantes tulueñas en la competencia.
El enfoque de ambos proyectos en el bienestar emocional responde a la implementación del modelo SEE Learning en el Colegio Guillermo Ponce de León, impulsado por la Fundación Levapan. Este programa, desarrollado por la Universidad de Emory, promueve el aprendizaje social, emocional y ético desde los primeros años escolares, fortaleciendo habilidades como la autorregulación, la empatía y la toma de decisiones. La articulación entre ciencia, tecnología y desarrollo socioemocional es precisamente lo que distingue el enfoque pedagógico de esta institución frente a modelos educativos más convencionales del país.
Nanook Smildieger, directora de la Fundación Levapan, subrayó que cerrar la brecha de género en ciencia exige intervenir desde la educación básica. “Cerrar la brecha de género en ciencia no empieza en la universidad, sino en el colegio. En la Fundación Levapan trabajamos para fortalecer la confianza y la capacidad de toma de decisiones”, afirmó Smildieger. La directiva destacó que el Colegio Guillermo Ponce de León promueve espacios donde las estudiantes no solo aprenden ciencia y tecnología, sino que desarrollan habilidades socioemocionales que les permiten reconocerse como protagonistas en estos campos.
El logro de las estudiantes de Tuluá cobra mayor relevancia al considerar que solo 2 instituciones educativas del municipio participaron en el certamen, lo que posiciona a estas jóvenes como referentes locales en innovación con propósito social. Sus proyectos se alinean con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, particularmente con los relacionados con educación de calidad y paz, justicia e instituciones sólidas. Sheyla Allman, una de las ganadoras, resumió con claridad el mensaje que estas estudiantes envían al país: “A las niñas les diría que no se limiten, que confíen en sus ideas y que se animen a intentarlo”.
Los resultados obtenidos por el Colegio Guillermo Ponce de León en este concurso son una señal concreta de que la transformación de la brecha de género en STEM es posible cuando existe una apuesta institucional sostenida y coherente. Colombia tiene el talento; lo que hace falta es multiplicar los entornos donde ese talento pueda desarrollarse sin las limitaciones culturales que históricamente han apartado a las mujeres de la ciencia y la tecnología. Lo que estas 4 estudiantes del Valle del Cauca lograron no es la excepción, sino el modelo que el país necesita replicar con urgencia.

