El último día de la Macrorrueda de las Américas, organizada por ProColombia en Bogotá, transcurrió entre apretones de mano, tarjetas de presentación y acuerdos en construcción. Más de 1.000 mesas de trabajo simultáneas permanecieron ocupadas durante toda la jornada, con empresarios colombianos frente a compradores llegados de más de 60 países. El evento, que durante 2 días reunió a 4.713 empresarios, se consolidó como el escenario más ambicioso que ProColombia ha montado para conectar la oferta exportadora nacional con los mercados del continente americano y del mundo.
Detrás de cada cita de negocios existe un andamiaje logístico y tecnológico que distingue este formato de cualquier rueda comercial convencional. Un aplicativo especializado permitió que compradores y exportadores realizaran un proceso de selección mutua antes de sentarse a negociar, eliminando los encuentros fortuitos para dar paso a conversaciones con alta probabilidad de concretarse en contratos. Este sistema de matching, como lo denominan los organizadores, garantizó que cada reunión de 30 minutos tuviera un propósito claro: dos partes que ya se eligieron mutuamente, listas para hacer negocios.
El 93% de los exportadores participantes son mipymes, y de ese universo, el 45% corresponde a microempresas provenientes de 26 departamentos del país. El dato rompe el imaginario de que el comercio exterior es territorio exclusivo de grandes corporaciones. ProColombia apostó deliberadamente por empresarios que tal vez están concretando sus primeras exportaciones, abriendo canales reales de internacionalización para actores que históricamente habían quedado al margen de los grandes circuitos del comercio global, desde el Pacífico hasta la Orinoquia.
La diversificación geográfica marcó también esta edición. Estados Unidos lideró con más de 200 compradores presentes, seguido por Ecuador en segundo lugar, una señal que ProColombia interpreta como resiliencia: los 2 países con los que Colombia atraviesa tensiones arancelarias activas siguen siendo los socios comerciales más representativos del evento. La presencia de compradores de más de 60 naciones, abarcando todas las cadenas productivas del país, confirma que la estrategia de diversificación de mercados está generando resultados medibles sobre el terreno.
Sectores emergentes como el turismo y las industrias 4.0 irrumpieron con fuerza junto a los tradicionales de agroindustria, metalmecánica y sistema moda. Su participación fue posible gracias a alianzas con la Cámara de Comercio de Bogotá y la Alcaldía de Bogotá, entidades que aportaron bases de datos y recursos para vincular empresarios que no figuraban en el radar previo de ProColombia. La Cámara de Comercio de Bogotá financió la participación de 1.000 empresarios de la capital y sus alrededores, ampliando el alcance territorial del evento de forma significativa.
La Macrorrueda de las Américas 2026 se realizó en uno de los momentos de mayor turbulencia arancelaria global, lo que hace aún más significativo su resultado. Para entender el alcance de lo logrado, el impacto sobre el empresariado colombiano y los retos que vienen, Jhonatan Rojas, director de Revista Impacta, conversó con Nicolás Mejía, vicepresidente de Exportaciones de ProColombia, quien desde las mesas de negociación vivió en primera fila lo que él mismo califica como un hito histórico para el país.
Director Impacta. Hoy es el último día de la Macrorrueda de las Américas organizada por ProColombia en Bogotá. Hablemos, no todavía de cifras porque es muy temprano, pero sí del impacto que ha tenido en estos momentos en las industrias colombianas este evento que ha traído compradores de diferentes partes de las Américas y a nivel global.
Nicolás Mejía. Muy bueno lo que me preguntas, porque si pudieron observar, estamos en un evento que reúne en total 4.713 empresarios en un mismo espacio físico durante 2 días, teniendo reuniones cada media hora. Reuniones de negocios que vienen desde atrás, porque esto es simplemente la ejecución. Todo lo que se hizo previamente es fundamental: el aplicativo para generar las citas tiene una ventaja enorme: cuando un comprador y un exportador se sientan, ya hubo un proceso de selección mutua, un match. Yo estoy buscando lo que usted vende, y a usted le interesa lo que yo ofrezco. Eso eleva la probabilidad de cierre.
D.I. Hablando de esa composición empresarial, el dato de que el 93% son mipymes y el 45% microempresas resulta llamativo. ¿Qué dice eso sobre el enfoque que ProColombia le está dando a la internacionalización del tejido productivo colombiano, especialmente en un momento en que el comercio exterior suele asociarse con grandes empresas y no con pequeños emprendedores de los territorios?
N.M. Eso es exactamente lo que demuestra el espíritu de este evento. Las grandes empresas no le dedican tiempo a ProColombia para hacer negocios porque tienen sus propias estructuras. Acá estamos apoyando un gran volumen de exportadores que pueden generar su primera, o una de sus primeras exportaciones. Tenemos participantes de 26 departamentos del país, de todas las cadenas productivas: agroalimentos, metalmecánica, sistema moda, servicios, industrias 4.0, software, tecnología. Eso demuestra la amplitud y la profundidad territorial que buscamos con cada edición de la Macrorrueda.
D.I. Colombia tiene tensiones arancelarias activas con Estados Unidos y Ecuador, y sin embargo ambos países lideran en presencia de compradores en este evento. ¿Cómo interpreta ProColombia esa paradoja, y qué mensaje envía al empresariado colombiano sobre la forma de navegar un entorno comercial global tan volátil e incierto como el que estamos viviendo hoy?
N.M. A mí siempre que me preguntan sobre eso, digo lo mismo: los 2 países con los que hemos tenido complicaciones arancelarias siguen siendo los 2 más importantes. Eso muestra la resiliencia que tenemos como país. Acá seguimos haciendo negocios así me pongan lo que me pongan, y vamos a seguir haciéndolos. Cuando miro hacia el fondo del salón y veo más de 1.000 mesas llenas, con empresarios sentados negociando, digo: la hemos logrado. Esto es un hito histórico para Colombia, alcanzado bajo un marco arancelario complicado no solo con nosotros, sino con el mundo entero.
D.I. Turismo e industrias 4.0 han sorprendido como sectores emergentes en esta edición. ¿Cómo fue el trabajo para identificar y seleccionar a esos empresarios colombianos que hoy están mostrando el potencial de 2 sectores con un crecimiento económico tan acelerado, y qué papel jugaron los aliados institucionales en ese proceso de convocatoria y vinculación?
N.M. Acá tengo que hacer una cuña importante: esto no hubiera sido posible sin nuestros aliados. La Cámara de Comercio de Bogotá y la Alcaldía de Bogotá fueron fundamentales. Trabajamos de la mano con estas 2 entidades, y ellas nos permitieron identificar, a través de sus bases de datos, a muchos empresarios que ni siquiera hacían parte de nuestro radar en ProColombia. La Cámara de Comercio de Bogotá financió la entrada de 1.000 empresarios de Bogotá y sus alrededores. Eso amplió enormemente el universo de participantes y nos permitió descubrir talento exportador que estaba esperando esta oportunidad.
D.I. Para cerrar, ¿qué mensaje le deja esta Macrorrueda al empresario colombiano que todavía duda en dar el paso hacia los mercados internacionales, y cuál es el próximo gran movimiento que ProColombia tiene en mente para seguir impulsando las exportaciones del país en lo que resta del 2026?
N.M. El mensaje es claro: exportar no es solo para las grandes. Esta Macrorrueda lo demostró con 4.713 empresarios, el 93% de ellos mipymes, cerrando negocios con compradores de más de 60 países. ProColombia existe precisamente para acompañar ese camino, desde la identificación del mercado hasta la concreción del negocio. Para lo que resta del 2026, seguiremos apostando por la diversificación de mercados, por los sectores emergentes y por llevar estas oportunidades a más departamentos del país. Colombia tiene con qué, y nosotros estamos para demostrarlo.

