El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) entregó este 6 de abril de 2026 un balance positivo sobre la primera semana de ejecución de las obras en el Corredor Carrera Séptima. Los trabajos, concentrados inicialmente en el costado occidental entre las calles 121 y 119, superaron con éxito la fase de prospección arqueológica sin registrar hallazgos de restos materiales. Tras este paso técnico, las cuadrillas iniciaron formalmente las excavaciones para la construcción de la zarpa del muro de concreto y las nivelaciones del terreno, marcando el ritmo de una de las intervenciones viales más importantes de la capital.
Bajo la instrucción directa del alcalde Carlos Fernando Galán, las actividades operativas se extendieron de manera continua durante la pasada Semana Mayor, reportando únicamente un cese de labores el Domingo de Resurrección. Esta decisión administrativa busca garantizar que el proyecto mantenga su cronograma sin contratiempos, aprovechando los periodos de menor flujo vehicular en la ciudad. La vigilancia sobre los contratistas ha sido reforzada mediante interventorías constantes del equipo del IDU, asegurando que cada fase constructiva cumpla con los estándares de calidad y los tiempos pactados en la licitación.
El impacto positivo de esta obra en la movilidad del norte de Bogotá será significativo para los habitantes de sectores como El Codito, San Cristóbal, Barrancas y Verbenal. Actualmente, los ciudadanos de estas zonas enfrentan tiempos de desplazamiento en transporte público que promedian los 65 minutos; con la finalización del corredor, este tiempo se reducirá a tan solo 25 minutos. Esta optimización de la malla vial no solo mejora la eficiencia del sistema de transporte masivo, sino que devuelve calidad de vida a miles de trabajadores que transitan diariamente por este eje fundamental de la ciudad.
En términos de renovación urbana, el proyecto contempla una transformación radical del entorno físico de la carrera Séptima. Se pasará de tener 200.000 metros cuadrados de espacio público en mal estado y con graves problemas de accesibilidad, a casi 400.000 metros cuadrados de nuevas zonas peatonales. Este incremento del 100% en las áreas de circulación incluirá modernas zonas verdes y jardinería, diseñadas bajo criterios de inclusión que faciliten el tránsito de personas con movilidad reducida, integrando la infraestructura de transporte con un diseño urbano estético y funcional para los bogotanos.
El componente ambiental es otro de los pilares de la intervención, con una ambiciosa estrategia de silvicultura urbana que busca fortalecer la conexión ecosistémica de la zona. El plan contempla el reemplazo de 1.500 individuos vegetales por un total de 4.300 árboles nuevos, de los cuales más de 4.000 serán especies nativas. Estos ejemplares han sido seleccionados por su alta capacidad de captura de dióxido de carbono y material particulado, contribuyendo directamente a la mejora de la calidad del aire en el corredor oriental y mitigando los efectos de la isla de calor urbana.
La reactivación económica de Bogotá también recibe un impulso directo con la ejecución de este contrato, el cual se proyecta generará más de 2.000 empleos directos e indirectos a lo largo de todo el corredor. Orlando Molano, director del IDU, enfatizó que la prioridad de la actual administración es que las obras se cumplan en los plazos establecidos para minimizar las molestias a la ciudadanía. El funcionario aseguró que tanto el equipo técnico como el propio alcalde realizarán visitas frecuentes de inspección para vigilar que el contratista mantenga el personal y la maquinaria necesaria en cada frente de trabajo.
“Las obras generan molestias, lo entendemos, pero tengan la certeza de que aquí estamos para que las obras, sobre todo en esta Administración, se cumplan en los tiempos”, puntualizó el director Molano durante su recorrido por el tramo de la calle 121. La estrategia de comunicación del IDU mantendrá informados a los residentes y comerciantes sobre los desvíos y cierres parciales que se requieran a medida que la excavación avance hacia el sur. El compromiso institucional es entregar una vía moderna que respete el patrimonio ambiental mientras soluciona un nudo crítico de movilidad que ha afectado a la ciudad por décadas.
Finalmente, el Distrito invitó a los ciudadanos a consultar los avances de la obra a través de los canales oficiales y a tener paciencia frente a las intervenciones necesarias para el progreso de la capital en este 2026. La Carrera Séptima se encamina a ser un ejemplo de infraestructura resiliente, donde la ingeniería civil y la sostenibilidad ambiental convergen para beneficiar a la población del norte de Bogotá. Con el inicio de las excavaciones de concreto, el proyecto entra en una fase constructiva crítica que definirá la velocidad de entrega de los primeros tramos renovados antes de finalizar el presente año.
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Bogota
