Alcalde Galán lidera iniciativa para incluir a la niñez en la construcción de memoria histórica

 

El alcalde Carlos Fernando Galán presentó este miércoles la colección ilustrada Cuando los pájaros no cantaban, una apuesta editorial diseñada para integrar a las infancias de Bogotá en el diálogo sobre el conflicto armado. En el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, el mandatario destacó que los niños y niñas no solo requieren atención asistencial, sino espacios para que su voz sea escuchada frente a los hechos que han marcado sus vidas. La iniciativa busca que el reconocimiento de la verdad sea la base fundamental para garantizar la no repetición de la violencia en el país.

La colección, liderada por la Consejería de Paz, Víctimas y Reconciliación, adapta testimonios del Informe Final de la Comisión de la Verdad para un público infantil a partir de los 8 años. A través de seis libros, se abordan temáticas complejas como el Bogotazo, el desplazamiento, el secuestro y la desaparición forzada, utilizando un lenguaje e ilustraciones que cuidan la esencia de las historias originales. Durante el lanzamiento, el alcalde entregó oficialmente estos contenidos a estudiantes de la Institución Educativa Distrital Juana Escobar y a integrantes de la Mesa Local de Víctimas de Usme.

La consejera de Paz, Isabelita Mercado, enfatizó la necesidad de reconocer que la niñez fue víctima directa de torturas y asesinatos, y que poseen formas únicas de narrar sus vivencias. La colección no solo funciona como un ejercicio de memoria, sino como una herramienta pedagógica para que los adultos puedan conversar con los más pequeños sobre derechos humanos. Para facilitar este proceso, el proyecto incluye una guía de cuidado dirigida a cuidadores y docentes, permitiendo que la conversación sobre el pasado del país se realice en entornos seguros y protectores.

El proyecto editorial es el resultado de una alianza entre el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación y la Fundación PLAN, bajo la dirección de un equipo de profesionales que incluyó al escritor Miguel Mendoza y al ilustrador Rafael Yockteng. Cada relato mantiene los acentos culturales y los escenarios originales de los testimonios recopilados por el excomisionado Alejandro Castillejo. Esta cuidadosa adaptación pretende que las nuevas generaciones comprendan la magnitud de la guerra sin ser revictimizadas, fomentando una cultura de paz desde las aulas y las bibliotecas comunitarias.

Las cifras que respaldan esta intervención son contundentes: con corte al 31 de diciembre de 2025, el Registro Único de Víctimas reporta 73.789 menores de 18 años residentes en Bogotá que han sido afectados por el conflicto. Esto representa el 19,4% del total de víctimas en la ciudad, donde el 99% de los casos corresponde al desplazamiento forzado. La alta concentración de esta población en localidades como Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy exige respuestas institucionales que trasciendan lo económico y se enfoquen en la reparación simbólica.

El alcalde Galán insistió en que contar estas historias ayuda a sanar las heridas colectivas y a visibilizar los sistemas que el país ha creado para buscar la verdad. Al incluir a los más de 70.000 niños víctimas que habitan la capital en este diálogo, la administración distrital busca que los responsables den la cara y que la sociedad en su conjunto asuma el compromiso de proteger la vida. La educación y el reconocimiento de lo sucedido son, según el mandatario, los pilares para que ningún joven tenga que volver a sufrir los rigores de la guerra.

A nivel operativo, el Distrito ha registrado más de 10.000 atenciones en Ayuda Humanitaria Inmediata dirigidas específicamente a niños, niñas y adolescentes. Estos esfuerzos de asistencia se complementan ahora con la circulación de la colección por instituciones educativas y espacios públicos, abriendo una conversación necesaria sobre el país que se desea construir. La participación de secretarios y subsecretarios de diversas carteras en el evento subraya la transversalidad de la política de paz y reconciliación que se adelanta en la capital durante este 2026.

La construcción de memoria con las infancias se posiciona así como un acto de dignidad y un ejercicio de ciudadanía activa. Cuando los pájaros no cantaban recorrerá Bogotá para recordar que la niñez tiene el derecho de conocer su historia y de participar en la creación de un futuro donde sus voces no vuelvan a ser silenciadas por el estruendo de la violencia. Con esta entrega, el Distrito reafirma que la memoria no es un asunto exclusivo de los adultos, sino un patrimonio compartido que debe cultivarse desde los primeros años de vida.

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