El Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic) advirtió este 9 de abril de 2026 sobre la vulnerabilidad de los mecanismos de protección laboral frente al acoso sexual. Según expertos de la institución, las recientes denuncias en medios de comunicación han forzado al Ministerio del Trabajo a iniciar inspecciones rigurosas en diversos sectores. Las cifras son alarmantes: 1 de cada 7 personas en América Latina ha sufrido este flagelo en el último año, mientras que en Colombia el 23% de las mujeres reporta haber experimentado estas agresiones en su entorno de trabajo.
Henry Farley Gutiérrez, representante de Colpsic, señaló que el acoso no debe verse como un conflicto menor de oficina, sino como una vulneración sistemática a la dignidad humana. El impacto psicológico es devastador, provocando en las víctimas estados de hipervigilancia, ansiedad y estrés postraumático que afectan su confianza personal y profesional. La psicología forense indica que estas situaciones suelen manifestarse de manera progresiva, lo que dificulta su detección temprana por parte de los comités de convivencia y departamentos de recursos humanos.
En Bogotá, la problemática presenta matices geográficos y demográficos específicos, afectando especialmente a mujeres entre los 18 y 29 años. En localidades como Engativá, Teusaquillo y Puente Aranda, las cifras de exposición al acoso superan el 22%, una tendencia que refleja fallas estructurales en la cultura organizacional. Paloma Carvajalino, especialista de Colpsic, explicó que la duda constante de la víctima sobre si está exagerando es una señal de alerta clara del impacto emocional que genera el hostigamiento sistemático.
Desde una perspectiva organizacional, Sandra Rocío Guerrero enfatizó que el acoso actúa como un estresor crónico de alta intensidad que deteriora la autoestima y genera somatizaciones. Cuando las empresas no ofrecen respuestas efectivas, pierden legitimidad y perpetúan la violencia al no cuestionar las relaciones de poder desiguales. Solo el 41% de las víctimas se atreve a denunciar, y de ese grupo, un preocupante 40% termina sufriendo represalias laborales, lo que desincentiva la búsqueda de justicia institucional.
Colpsic recomienda a los afectados documentar meticulosamente cada hecho, incluyendo mensajes, fechas y posibles testigos, para contar con evidencia sólida en procesos legales. No minimizar la situación y acudir a redes de apoyo externas es fundamental cuando los canales internos de la compañía fallan. Por su parte, las organizaciones tienen la obligación de ir más allá del cumplimiento formal en papel y establecer protocolos reales con enfoque de género que eviten la revictimización de quienes denuncian.
La implementación de rutas de denuncia confidenciales y la capacitación periódica de todos los colaboradores son acciones urgentes para transformar la cultura laboral en 2026. Los expertos insisten en que los comités internos deben fortalecerse para garantizar respuestas oportunas que no queden engavetadas. La transparencia en estos procesos es la única vía para reconstruir la credibilidad de las instituciones y asegurar que el entorno de trabajo sea un espacio seguro para el desarrollo del talento humano.
Colombia cuenta actualmente con marcos normativos robustos, como el Convenio 190 de la OIT, que obliga a las autoridades y empresas a intervenir de manera proactiva. Cuando los mecanismos internos de una empresa se muestran ineficaces, el Ministerio del Trabajo y las instancias judiciales son los caminos necesarios para restablecer los derechos vulnerados. La responsabilidad institucional es ineludible, especialmente en contextos donde la impunidad ha sido la norma, afectando la Salud Mental de miles de trabajadores colombianos hoy.
Finalmente, el mensaje de los especialistas es que el acoso sexual laboral es una problemática estructural que exige respuestas contundentes de toda la sociedad. Garantizar la igualdad y la integridad psicológica en el trabajo no es solo un deber legal, sino una necesidad ética para el progreso del país. Las empresas que prioricen el respeto y la equidad serán las únicas capaces de retener talento y operar con legitimidad en un mercado que ya no tolera el silencio frente a la violencia.
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Salud
